Hoy se conmemora el veinticinco aniversario de la unificación de las dos Alemanias que fueron constituidas después que terminó la Segunda Guerra Mundial: la República Federal de Alemania (RFA) y la República Democrática Alemana (RDA).
La reunificación alemana, el 3 de octubre de 1990, ocurrió menos de un año después de la caída del Muro de Berlín y con el del sistema comunista en la Alemania Oriental, la Unión Soviética y todos sus satélites de Europa Central y del Este. Aquel hecho histórico cambió la geografía política de Europa y repercutió en todo el mundo, incluso en Nicaragua, donde la caída del Muro de Berlín y el colapso del totalitarismo comunista en Europa fue uno de los factores determinantes para la derrota de la dictadura sandinista en las elecciones del 25 de febrero de 1990.
El 9 de noviembre de 1989, cuando el Muro de Berlín fue derribado por el pueblo alemán, la entonces candidata presidencial de la Unión Nacional Opositora (UNO), doña Violeta Barrios de Chamorro, estaba en Washington buscando apoyo para el cambio democrático electoral y pacífico en Nicaragua. Su jefe de campaña y después ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo, relata en su libro La Difícil Transición Nicaragüense que al observar por televisión, en el hotel donde se encontraban, la caída del Muro de Berlín, tuvieron la certeza de que ese hecho histórico tendría repercusiones muy favorables en la campaña electoral contra los sandinistas. “Si los alemanes eran capaces de quitarse una dictadura de cuarenta años, nosotros podíamos quitarnos la nuestra de diez”, dijo Lacayo a doña Violeta. Y así fue.
En realidad, la Nicaragua sandinista estaba estrechamente vinculada a la Alemania comunista, no solo por las afinidades políticas e ideológicas marxistas de sus dirigentes, sino también por el respaldo material de la RDA a la dictadura revolucionaria. Respaldo que se daba sobre todo en lo que la Alemania comunista era muy experimentada, es decir, en los aparatos de seguridad del Estado, el espionaje político y la represión contra los disidentes, opositores y contrarrevolucionarios.
La revista Magazine de LA PRENSA informó en su edición del 15 de junio del 2008, que tal vinculación de la RDA con el régimen sandinista comenzó en septiembre de 1979, cuando el ministro de Exteriores germano oriental, Oskar Fisher, visitó a Daniel Ortega en Managua y este le pidió ayuda para construir su aparato del “orden” y “consejeros en defensa y seguridad”. Algunos meses después, el alto mando del aparato de seguridad y represión sandinista, encabezado por Tomás Borge, fue a Berlín para concretar los acuerdos con la Stasi, la tenebrosa policía política de Alemania Oriental.
Mucho tiempo después Borge le confesó a Magazine que él estaba convencido de que la unidad de las dos Alemanias se daría, pero dentro del socialismo, o sea en la dictadura comunista. Borge se equivocó garrafalmente, también en esto, puesto que la unidad alemana que cumple hoy un cuarto de siglo se dio en el marco de la libertad y la democracia.
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