Los palestinos izaron ayer por primera vez su bandera en un jardín de la sede de las Naciones Unidas en un gesto simbólico que no esconde el estancamiento de una de las crisis más antiguas del ente mundial. El pabellón será llevado, luego, al frente del edificio y quedará flanqueado por las insignias de los 193 países miembros y del Vaticano, que como Palestina, tiene estatus de miembro observador.