Las personas viejas no son descartables

El papa Francisco ha introducido en el debate público global el concepto crítico “cultura del descarte”, en referencia a la costumbre cruel de todas las épocas, pero al parecer más acentuada en la actualidad, de desechar a quien no tiene nada, o posee muy poco, o es muy débil para valerse por sí mismo.

“Por desgracia —dice Francisco—, objeto de descarte no es solo el alimento o los bienes superfluos, sino con frecuencia los mismos seres humanos, que vienen descartados como si fueran cosas no necesarias…”

Entre los descartados del mundo actual Francisco incluye no solo a las personas más pobres y marginadas socialmente, y a los niños por nacer que son desechados por medio del aborto, sino también a los ancianos, que en muchas sociedades y familias son vistos como estorbo.

Es oportuno hacer alusión a la denuncia del papa sobre la cultura del descarte humano, en ocasión de que hoy es el Día Internacional de las Personas de Edad —eufemismo para no decir las personas viejas, como si envejecer fuese anormal y ser viejo un defecto—, el cual fue instituido por Naciones Unidas en 1990. Por cierto que para este año, la ONU propuso como tema de la celebración “La sostenibilidad e inclusión de las personas mayores en el entorno urbano”; lo cual no debe entenderse como que solo las personas mayores que habitan en las ciudades merecen ser apoyadas e incluidas socialmente.

Con motivo de esta celebración, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha señalado que no se debe “dejar a nadie atrás”, que para construir “el futuro que queremos” hay que prestar atención a los mayores de 60 años que, según se calcula, dentro de 15 años, o sea en el 2030, serán 1,400 millones en todo el mundo.

Pero no es solo por razones humanitarias y caritativas que las personas de mayor edad deben recibir la atención que merecen. Es que además de que son seres humanos con dignidad plena, los viejos tienen todavía mucho que aportar. Al respecto el mismo papa Francisco ha dicho que “al descartar a los chicos y a los ancianos, se descarta el futuro de un pueblo porque los chicos van a tirar con fuerza hacia adelante y porque los ancianos nos dan la sabiduría, tienen la memoria de ese pueblo y deben pasarla a los jóvenes”.

Ciertamente, son muchos los adultos mayores o personas viejas que se aún se destacan, o que han sobresalido en los más diversos ámbitos de la vida y acumularon un enorme equipaje de experiencias y sabiduría que podrían o deberían ser mejor aprovechadas por las nuevas generaciones. Es cuestión —como dice Francisco—, de reconocerle a cada persona y a cada generación la obra que ha realizado, el mérito que se ha ganado y el lugar que le corresponde ocupar.

Finalmente, es justo y necesario reconocer que así como hay una generalizada cultura del descarte de las personas viejas, también los adultos mayores son honrados por muchas personas, hogares y familias, incluso sociedades enteras, como las orientales, en las cuales envejecer es un sello de dignidad.

Editorial Papa Francisco archivo

COMENTARIOS

  1. El analista
    Hace 11 años

    En nuestro país, lamentablemente, una persona de 40 años de edad es considerada vieja y no consigue trabajo. Por otro lado una persona joven acabado de salir de la universidad es considerado muy joven y sin experiencia y tampoco consigue trabajo. Y para cerrar el círculo el estado solo le da trabajo a los que comulgan con ellos y el Insconstitucional se ha recetado el 20% de los puestos en la empresa privada. Que situación más triste la de los nicaragüenses.

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