Edmundo Jarquín

Insano contraste

El balance de la semana que termina, en el plano internacional, ha sido bastante positivo. Y hablo de balance, es decir, suma y resta de activos y pasivos. Subsiste el desgarro sangriento en Oriente Medio, pero la no tan sutil aproximación entre Estados Unidos y Rusia sobre el régimen sirio, respaldada por importantes potencias europeas, y el principio de acuerdo de la Unión Europea, encabezado por la audaz y solidaria posición de la canciller alemana Ángela Merkel, para el tratamiento del torrente de refugiados sirios, hacen que no solamente se vea la sangre del drama.
Los resultados de la elección griega, con la reelección de Alexis Tsipras, que significa un mandato para ejecutar un plan de reestructuración y saneamiento de la economía, aleja los riesgos que tuvieron en vilo la recuperación económica europea y la sobrevivencia del euro, y llega en el momento en que otro gran motor de la economía mundial, China, ha entrado en problemas.

De este lado del mundo, la gira del papa Francisco por Cuba y Estados Unidos ha subrayado también un conjunto de buenas noticias.
En primer lugar, la creciente normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.En segundo lugar, la abogacía papal ante el propio Congreso de los Estados Unidos, por temas de inmigración y del cambio climático, en que el presidente Obama ha tenido una posición audaz.

En tercer lugar, la participación del papa en la Cumbre de las Naciones Unidas para adoptar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esa cumbre —una más, al extremo que se habla de un cierto “cansancio de las cumbres”— habría pasado bastante desapercibida sin la atención que genera la presencia del papa Francisco.

Los ODS sustituyen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que se adoptaron en la ONU al iniciarse este siglo. Los ODS, igual que los ODM, son una guía para el desarrollo, pero con diferencias entre las cuales cabe destacar tres. Vinculan tanto a países desarrollados como en desarrollo; tienen un gran énfasis en la sostenibilidad, especialmente ambiental, y finalmente suponen inclusividad de toda la sociedad en su logro y en sus beneficios, y transparencia en su medición.

Esa cumbre en Nueva York antecede a la del cambio climático del próximo diciembre en París, que ya tiene el viento de cola de que los dos grandes países emisores de gases contaminantes, China y Estados Unidos, han asumido compromisos de gran envergadura para limitar las emisiones. Sin duda que la presencia del papa en la ONU, antecedida de su encíclica verde (Laudato si), aumentará el viento de cola con el cual se llega a París.

Finalmente, en el balance internacional tan positivo, debe inventariarse que las negociaciones entre Gobierno y guerrilla de Colombia han entrado en una fase final. El principio de acuerdo sobre justicia transicional consolida el aspecto central de la negociación: la guerrilla abandona las armas y pasa a ser una fuerza política que competirá dentro del proceso democrático.

Todo lo anterior, en el plano internacional, tiene un insano contraste con lo ocurrido últimamente en Nicaragua. Irrespetando la propia normativa legal que Ortega impuso en base a la mayoría calificada que también impuso mediante un gigantesco fraude electoral en 2011, despojó de su diputación a su exaliado el dirigente indígena Brooklyn Rivera. Si semejante irrespeto al proceso democrático fuese el futuro de la guerrilla en Colombia, no se desarmaría.

Hay varios muertos en el conflicto de tierras en las comunidades indígenas del Caribe Norte. Concurren varias razones, pero una sin duda es la dinámica depredadora del bosque vinculada a círculos orteguistas. Esta depredación está cambiando el clima de comunidades rurales, pueblos y ciudades, como se ha reportado a propósito de fuentes de agua que se extinguen.

Y en un proyecto de potencial gran impacto a nivel mundial, el canal, su estudio ambiental fue “consultado” a puertas cerradas entre militantes del partido orteguista. Es decir, mientras en el mundo se habla de sostenibilidad ambiental, solidaridad, inclusión, participación en procesos democráticos, en nuestro país ocurre lo contrario. ¡Menudo e insano contraste

COMENTARIOS

  1. El analista
    Hace 11 años

    Por qué la oposición ha quedado reducida a su mínima expresión, porque es vulnerable a los «cañonazos», porque 16 años de gobierno neoliberal y no aprovecharon el respaldo del pueblo, prefirieron enriquecerse, porque no tienen imaginación política, son torpes.

  2. Hace 11 años

    Se da por hecho que el canal es una realidad, y no se ha metido una sola piedra, mas que piedras de crack, controlado lógicamente el negocito por ya sabés quien, pues, en nicalandia nada se mueve sin la mano pachona de ya sabes quienes, no quien. No existe ningun canal, no existirá, es sólo enredo para despistar de lo que en verdad hay de fondo. ¿que hay de fondo en el cuento chino del canal? Nicalandia no se cambia con promesas, de despiste. Se cambia con honestidad, con respeto por la ley

  3. El Observador
    Hace 11 años

    Usted sabe don Edmundo, que la política mundial es un ajedrés en donde nadie gana ni pierde completamente, especialmente entre las potencias más desarrolladas del planeta. Ese trapecio político y económico, es manejado por quienes dominan el mundo de las finanzas y las armas y en donde los verdaderos chanchos de la fiesta, son los que ocupan como carne de cañón y que al final, si no mueren, tienen que huir a otros países poniendo en peligro sus vidas y las de sus familias.

  4. ciudadano
    Hace 11 años

    Nicaragua en manos de depredadores. No hay nadie que la defienda.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí