El conflicto armado colombiano, el más antiguo de América Latina, tiene los días contados y en un máximo de seis meses el país asistirá al esperado momento en que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno firmarán el acuerdo de paz.
Si se cumple a cabalidad lo anunciado este miércoles en La Habana por el presidente colombiano Juan Manuel Santos, de común acuerdo con el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, la paz tiene fecha y a más tardar el 23 de marzo de 2016 el país cerrará un capítulo de más de medio siglo de conflicto armado.
Alcanzar esa meta no será fácil, pero el camino quedó más limpio, aunque todavía no expedito, después del acuerdo anunciado ayer por las partes en materia de justicia transicional, el más espinoso de los temas discutidos en la mesa de diálogo de La Habana, que en dos meses cumplirá tres años de sesiones.
JURISDICCIÓN ESPECIAL
Este acuerdo será la piedra angular de todo el proceso porque evita la impunidad mediante la creación de una Jurisdicción Especial para la Paz con tribunales que buscarán llegar a la verdad de lo sucedido en décadas de conflicto, reparar a las víctimas y juzgar y sancionar a los responsables de los delitos graves, elementos fundamentales para construir “una paz estable y duradera”.
Los delitos políticos y conexos estarán sujetos a una amnistía, pero los de lesa humanidad, el genocidio y los crímenes de guerra, entre otros, quedarán al margen de ese beneficio y los culpables serán castigados con “restricción de libertades” en condiciones especiales u ordinarias que irán de 5 a 20 años, según la gravedad del hecho y el grado de colaboración del acusado.
Lo pactado, que incluye a agentes del Estado, puede acabar con la desconfianza de muchos colombianos que consideraban que en aras de la paz se sacrificaría la justicia, un temor alimentado por los propios negociadores de las FARC con sus reiteradas advertencias de que no estaban dispuestos a firmar el fin del conflicto para ir presos al día siguiente.
“Hoy he venido a La Habana en primer lugar para anunciarles a los colombianos, pero en especial a las víctimas, que hemos logrado un acuerdo sobre las bases de un sistema de justicia que me permite decir con convicción que vamos a lograr el máximo de justicia posible para las víctimas, la máxima satisfacción posible de sus derechos”, resumió Santos en su discurso.
ASUNTOS PENDIENTES
Superado el escollo de la justicia, que para muchos parecía insalvable y que las partes negociaron con una discreción aún mayor de la que ha marcado todo el proceso, quedan pendientes otros asuntos de la agenda.
Entre ellos destacan el alto al fuego bilateral y definitivo, la dejación de armas, la desmovilización de la guerrilla y su incorporación a la vida civil, sobre los cuales también hay avances.
Prueba de ello es que, según se anunció ayer, las FARC empezarán a dejar las armas “a más tardar a los sesenta días luego de la firma del acuerdo final”, lo que indica que para mayo habrán enterrado definitivamente el hacha de la guerra, que durante 52 años ha bañado con sangre el país.
Cumplidos esos procesos, las FARC emprenderán el tránsito hacia “un movimiento político legal con apoyo del Gobierno”, con lo cual, según Santos, se romperá “de una vez y para siempre cualquier vínculo entre política y armas”.
URIBE REACCIONA
El expresidente colombiano Álvaro Uribe, uno de los principales críticos del proceso de paz con las FARC, dijo que el acuerdo de justicia transicional anunciado este miércoles en La Habana iguala a “la sociedad civil con el terrorismo”.
“El Gobierno ha aceptado igualar a la sociedad civil con el terrorismo”, señaló Uribe, senador del Centro Democrático en un comunicado de nueve puntos en el que fija su posición sobre el acuerdo que fue rubricado por el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”. Uribe, antecesor de Santos en la Presidencia, señala que con ese acuerdo “cualquier ciudadano queda expuesto al riesgo de tener que aceptar un delito que no cometió como condición para no ser condenado a la cárcel”.
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