Eduardo Montealegre R.

¿Y para yo qué?

Hace algún tiempo, un amigo me contaba que el asesinado candidato presidencial colombiano Luis Carlos Galán estaba en un mitin de campaña dando un discurso sobre la importancia de la democracia y el Estado de Derecho para avanzar en la lucha contra el narcotráfico en su país, cuando un campesino lo interrumpió y le preguntó con expresión de curiosidad: “¿y para yo qué?”

Era claro que para ese campesino colombiano, igual que para muchos ciudadanos, no era evidente la relación entre la democracia y la solución a sus problemas cotidianos.

En Nicaragua, también encontramos muchos ciudadanos que, cuando les hablamos de democracia, de institucionalidad y elecciones libres, de diversas maneras nos hacen la misma pregunta “¿y para yo qué?” Y lo más grave es que quienes estamos convencidos de los beneficios de vivir en democracia no dedicamos suficiente tiempo y esfuerzo a explicarlo y, si lo hacemos, no nos aseguramos de haberlos persuadido con nuestros argumentos.

Desde la llegada al poder de Daniel Ortega, y especialmente durante la actual campaña para exigir que se nos devuelva el derecho a votar y a elegir con nuestro voto, hemos encontrado muchos ciudadanos que ven esta causa con simpatía, que nos expresan su solidaridad y nos instan a seguir adelante, pero al mismo tiempo nos dicen: “Ustedes que están en política deben luchar por eso, porque el resto de la gente estamos tratando de resolver nuestros problemas diarios y no tenemos tiempo”.

Y la verdad es que la mayoría de los nicaragüenses están preocupados porque les cuesta encontrar un trabajo estable, con salarios adecuados, con el sustento diario de sus familia, porque algunos de sus familiares han tenido que emigrar para trabajar, por la inseguridad en los barrios, porque no pueden trabajar en su profesión por no tener “conectes”, porque no atienden a sus hijos en los centros de salud porque no poseen avales partidarios, porque sus hijos no están aprendiendo lo necesario en la escuela, porque no pueden acceder a créditos para emprender un negocio o construir su vivienda, porque si tienen un litigio y acuden al sistema de justicia se enfrentan con la corrupción y el tráfico de influencias.

Sin embargo, cuando decimos que el camino para la solución de esos problemas pasa por la realización de elecciones libres, muchos nos dicen que no. Porque con cualquier gobierno las cosas van a seguir igual y que mejor se dedican a la lucha individual por el día a día. Es en esos ciudadanos en quienes debemos enfocar nuestros esfuerzos, para explicarles que, si bien las elecciones libres no son la solución mágica a todos sus problemas, son parte necesaria de la solución, y que los pueblos que lo han entendido así, disfrutan hoy de altos niveles de prosperidad y la calidad de vida de todos ha mejorado sustancialmente.

Para empezar, debemos tener presente que muchas de las decisiones que determinan el curso de nuestras vidas dependen de las acciones de quienes gobiernan. Esas acciones del gobierno que inciden en nuestra vidas son las políticas públicas y de ellas dependen asuntos tan importantes como la calidad de la atención prenatal y neonatal, la ubicación de las escuelas y los contenidos que se enseñarán en ellas, la ubicación de las nuevas carreteras, los requisitos y costos para acceder a créditos para iniciar un negocio o comprar una vivienda.

En fin, aunque es cierto que “ningún gobierno nos da de comer y si no trabajamos no comemos”, es también muy cierto que de las políticas que ejecute el gobierno dependerá si cada ciudadano encontrará o no trabajo, cuánto ganará, dónde vivirá, qué comerá y cuánto pagará por lo que come. Siendo así, a todos debe importarnos quien nos gobierna, cómo nos gobierna, cómo podemos incidir en las decisiones del gobernante y qué podemos hacer para reclamarle y hasta sustituirlo cuando sus acciones no nos ayudan a progresar.

En una democracia los gobernantes llegan al poder y lo dejan pacíficamente como resultado de una elección, mientras gobiernan también están sujetos a las leyes y existen mecanismos para que los ciudadanos puedan participar y exigir políticas públicas que ayuden a crear oportunidades para todos. Cuando no funciona la democracia, cuyo primer elemento son las elecciones libres y periódicas, no hay manera de deshacernos de los malos gobernantes, ni de controlar sus actuaciones y los ciudadanos nos convertimos en rehenes de quienes nos gobiernan.

Así que cuando hablemos de elecciones libres y nos pregunten “¿y para yo qué?” debemos explicarles que el primer beneficio, aunque no el único, es poder decidir quién y cómo se administrará esta gran empresa que se llama Nicaragua y que nos pertenece a todos.

No obstante lo anterior, debemos reorientar nuestro enfoque y ocuparnos más por el “¿y para yo qué?” de cada ciudadano nicaragüense y menos por la política en general y la política partidaria en particular. Debe ser nuestra principal responsabilidad, en especial como opositores responsables, ocuparnos por proponer políticas públicas que ayuden a resolver el “día de día” de todos y cada uno de los nicaragüenses ¡Ese será nuestro compromiso, porque todos somos Azul y Blanco!

El autor es presidente del partido liberal independiente,

COMENTARIOS

  1. Irbing
    Hace 11 años

    Hoy Fui a la protesta en el Consejo Departamental de Chontales, el proximo miercoles ire… Estamos luchando para llevar el mensaje, Los que opinan en contra de Eduardo estan comodos porque seguro le trabajan al FSLN, y yo apoyo a Eduardo porque prefiero un gobierno democratico a un gobierno socialista… Los gobiernos como el de Daniel Ortega controlan lo que debes pensar, decir y actuar, asi que hay muchos nicaraguenses que no les importa su pais, no le importan los demas, solo ellos mismos.

  2. carlos jarquin
    Hace 11 años

    Que cara de tubo Eduardo, el quitó el vaso de leche a los niños, no logró contribuir a eleminar la corrupción cuando fue del gobierno, y ahora quiere pretender que se las sabe todas.

  3. María Rodriguez
    Hace 11 años

    Me alegra que como político usted reconoce que muchísimos ciudadanos estamos atados a la sobrevivencia. Y no solamente tenemos esas ataduras, sino aquellas que derivan del chantaje como el no poder hablar xq uno de tus hermanos depende de un empleo en el gobierno.Así como a las ataduras q nos impone la banca privada cobrandobos altisimas tasas por todo. Ellos sehacen millonarios. Venden licor y c flor de pellas y envenenan al pueblo para q olvide. Politicos y empresarios escuchen al Papa Fco.

  4. El analista
    Hace 11 años

    El asunto de los nicaragüenses se resolverá cuando este seudo gobierno deje de recibir el petróleo de Venezuela. Las fuerzas económicas cambiarán y el nicaragüense tendrá más oportunidades. Con esta cúpula de ladrones lo veo muy difícil.

  5. juan rios
    Hace 11 años

    Don Eduardo la antipatia se debe al abandono que han tenido los politicos desde que el tirano as alto el poder en 1979. A pesar de que gano la democracia en 1990 . los politicos se lucraron del erario publico y nada cambio . la lucha contra la corrupcion del sr Bolaños en que quedo ? fue una burla . es cierto si hay algo del periodo democratico fue su libertades civiles y de expresion pero en lo economico como dijo el mal aprediz a dictador que termino pactando «la calle esta dura » .

  6. Hace 11 años

    Quiero decirte Eduardo que tu labor es excelente y tu valor inmenso, tienes el apoyo de todos los que lejos fisicamente pero presentes de corazon amamos nuestra patria y la dejamos con el corazon partido obligados por las circunstancias, tu lucha dara fruto por que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista y lo que nos caracteriza a los Nicaraguenses es que somos pacientes y aguantamos el yugo pero cuando decimos hasta aqui tiramos abajo el imperio mas fuerte! Animo

  7. Luis aleman
    Hace 11 años

    Don eduardo realmente usted no comprende lo que dice el pueblo no lo quieren de lider pq no le creen entiendalo y menos a sus diputados votando por un comandante revolucionario asi quien le va a creer por favor se mas sincero con vos por lo menos. No se puede servir a dos amos escoge uno.

  8. WALTER
    Hace 11 años

    Eduardo ya que tocaste el tema de Empleos; el FSLN tiene a toda su gente en el gobierno trabajando (alcaldias, ministerios,instituciones etc) y todavía tiene convenios con la empresa privada (COSEP) creo que de un 20% de cuota de Orteguistas. Pregunta: que hace la empresa privada por aquellos que no consiguen trabajo en el estado o Gobierno por ser contrario. Como se puede resover esta doble injusticia que viven los nicaraguenses. El FSLN se prepea con su gente por todos lados y los otros que?.

    1. Por la patria.
      Hace 11 años

      A eso le llamas preocuparse por sus simpatizantes, el gobierno lo que tiene es control total de las personas, para tener empleo tenes que tener carnet de militante, aval politico, participar de machas y manifestacion en las rotondas de caracter obligatorio y si te atreves a pensar diferente le vuelan la cabeza.

  9. Hace 11 años

    La gente que se suma a la estructura de la banda del organizado crimen que usa el estado, que controla, para sus actividades, lo hace para resolver su vida, ya que, del bando opuesto, que si ha existido no se ve, no se le ofrece ninguna posibilidad, se trata de supervivencia. Del desempleo, de los hambrientos por falta de trabajo, de la eliminacion de la pobreza, de elevar la educacion, es utopia. Vivimos en los 80 una noche oscura que duró 10 años, y esta que estamos atravesando no sabemos

  10. Ramona
    Hace 11 años

    Mi propuesta a Eduardo Montealegre y los autollamados azul y blanco opositores es, renuncien a sus curules y den chance a sangre joven , ya aburren, nadie les cree y no hacen nada.

    1. SERGIO ALVAREZ
      Hace 11 años

      La construcción de la verdadera oposición conlleva la suma de voluntades tanto individuales como colectivas, no es posible sumar descalificando cualquier intento de enfrentar el sistema. Los nicas tenemos que hacer conciencia que lo que estamos viviendo actualmente es un sistema dictatorial familiar, donde las capacidades reales de todos los agentes económicos no dependen del esfuerzo propio y de las capacidades reales, sino de la voluntad de una estructura política al servicio del orteguismo.

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