Nicaragua reúne a expertos de diferentes países durante dos días en el I Congreso de Tecnologías Agropecuarias, un evento que busca una mejor preparación para enfrentar el cambio climático y la sequía que azota al país y al conjunto de Centroamérica.
El congreso se desarrollará en un hotel de Managua hasta el día 23 de septiembre, y contará con la participación de los directores de institutos nacionales de investigación de la región y el Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) -encabezado por los ministros de Agricultura-, informó el gobierno.
Según la agenda del evento, se tratarán temas como las ventajas y desventajas del uso de transgénicos en la producción agropecuaria; las mejores variedades de semillas e insumos para enfrentar el cambio climático; sistemas de riego eficientes; tecnología en la producción animal para enfrentar los efectos de la sequía en el corredor seco de Nicaragua, entre otros.
La recurrente falta de lluvias afecta especialmente al llamado «corredor seco» centroamericano, un enorme territorio semiárido que abarca las costas pacíficas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
«En estos tiempos en los que tenemos que encontrar alternativas para seguir produciendo, sobre todo los alimentos (…). Ahí va a estar precisamente ese tema, cómo enfrentar los efectos del cambio climático y el fenómeno de El Niño», dijo este lunes la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo.
Murillo destacó «la incertidumbre climática» que viven los países de la región, algunos fuertemente azotados por una prolongada sequía asociada al fenómeno de El Niño.
La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió el pasado 14 de septiembre de que varios países centroamericanos han perdido una gran parte de su cosecha de cereales por la prolongada sequía asociada al fenómeno de El Niño, lo que ha llevado a numerosos agricultores a necesitar ayuda.
La FAO destacó que la producción se ha reducido severamente por segundo año consecutivo en la región, sobre todo en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Según las predicciones, la cosecha de maíz ha disminuido hasta un 60 % en ciertos países y la de frijoles, un 80 %, durante la principal temporada del año, que va desde mayo hasta septiembre.
La FAO recordó que el Consejo Agropecuario Centroamericano ha declarado el estado de alerta después de que cientos de miles de agricultores hayan sufrido la pérdida parcial o total de sus cultivos plantados para esta época del año.
La sequía asociada a El Niño, un fenómeno meteorológico caracterizado por el calentamiento anormal de las aguas superficiales en el Pacífico oriental, hace que se retrase la siembra, se reduzca la superficie sembrada y se frene el desarrollo de los cultivos.
Se espera que la sequía continúe hasta principios de 2016 y que los descensos de producción sean particularmente fuertes en El Salvador, cuyas pérdidas se estiman en 28 millones de dólares, y en Honduras.
En las áreas más afectadas de Guatemala, las primeras estimaciones señalan que se habría perdido el 80 % de las cosechas, incluidas 55,000 toneladas de maíz, afectando a más de 150,000 familias.
En Nicaragua, la mitad del área total sembrada ha sufrido daños y en las zonas más afectadas la pérdida de cosechas ha sido total, según la FAO.
«Esperamos resultados, conclusiones que orienten nuestro quehacer (…), es un evento de mucha importancia para nuestro país. Cómo producir, cómo seguir produciendo nuestros alimentos, los que consumimos y los que exportamos, en estos tiempos de incertidumbre climática», sostuvo Murillo.
La agricultura representa el 18 % del PIB de Nicaragua, según datos oficiales.