El banco comunal se ha convertido en una alternativa en Nicaragua para mujeres que no cumplen los requerimientos crediticios que exige la banca formal. Esta ha permitido que jefas de familias pobres emprendan pequeños negocios que garanticen la sobrevivencia de los miembros del hogar.
“En muchas ocasiones son madres solteras, cabezas del hogar que necesitan de un emprendimiento para poder subsistir”, dice Esthela Amador, representante de Pro Mujer en Jinotega, donde desde el 2013 atienden a más de dos mil mujeres quienes manejan medio millón de dólares en sus pequeños negocios.
Esta experiencia fue lo que motivó a Ruth Obando, gerente general de la Organización Grameen de Costa Rica, a viajar a Nicaragua para conocer esta metodología crediticia.
Doña Andrea Pérez es una de esas mujeres que con un préstamo de dos mil córdobas inició su venta de pescado y ropa usada y con ello sostiene a sus hijos.
En los siete departamentos donde Pro Mujer tiene presencia hay más de tres mil bancos comunales, con 46 mil mujeres que manejan 16 millones de dólares, y 3.8 millones de dólares ahorrados en la banca comercial.
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