Es miembro fundador, ex subdirector y comisionado general en retiro de la Policía Nacional. Hoy se desempeña como consultor y escritor y ha publicado nueve libros. Su primer beso lo dio a los 17 años y le gustaría ser agricultor.
¿Qué es lo más loco que ha hecho?
Involucrarme en la revolución sandinista cuando era adolescente. Es la mejor locura que he hecho.
Si pudiera ser cualquier persona en el mundo ¿quién sería?
Un ermitaño, perdido en el bosque.
¿Una manía?
Quedar viendo a la gente. Se asustan.
¿Se identifica con alguna caricatura?
El Pato Donald y el Pájaro Loco (ríe).
¿Qué olor le recuerda a su infancia?
A jazmín. En mi casa había un palo y cada mañana se sentía el olor afuera.
¿Su look ideal?
Lo más simple posible. Le huyo a la formalidad, saco y corbata.
¿Un momento de vergüenza?
Cuando me cambió la voz en el colegio. Era ronca y se me quebraba y no podía hablar. Me daba pena.
¿Cuál es el mejor regalo que ha recibido?
Una toalla que me regaló mi hijo que tiene un bordado y dice “papito”.
¿Su oficio soñado?
El de agricultor, de esos que siembran plantitas. Me gusta la tierra.
¿Cuándo fue la última vez que lloró?
Viendo el video donde estaban soterrados unos niños por la caída de un muro contiguo al Zacarías Guerra.
¿Un sueño o pesadilla recurrente?
Pesadillas casi no tengo. Los sueños que más disfruto son en los que vuelo sobre Managua. Y veo la noche, los días… Me siento libre.
¿Baila?
Me gusta ver bailar a la gente que baila bien. Yo soy pésimo bailador. Solo bailo los ojos (carcajada).
Si usted fuese invisible ¿qué es lo primero que haría?
Entrar a los entretelones del poder, para ver qué hay.
Si hubiera sido el primer hombre en pisar la Luna ¿qué hubiese dicho?
Qué pequeños somos…
¿Con quién le gustaría quedar atrapado en un ascensor?
Con la de Mision Imposible 5, Rebecca Fergunson. Es simpática (ríe).
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