El déficit de lluvia vivido en los primeros tres meses de la estación lluviosa de 2015 ha sido mayor que el experimentado en 2014.
Según un informe del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Chinandega y León son los departamentos donde se percibió el mayor daño en la producción, con pérdidas del 95 por ciento en la cosecha de maíz y frijol durante la siembra de primera.
“En esta región (Occidente) es donde tuvimos el mayor daño a la producción, producto del déficit de lluvia y una distribución anómala muy marcada de las precipitaciones, donde se registró ochenta días sin lluvias, siendo el periodo sin precipitaciones más largo del 13 de junio al 8 de julio (24 días)”, detalla el Resumen sobre la condición climática del 1 de mayo al 10 de agosto 2015, del Ineter.
El Centro Humboldt realiza en Occidente un monitoreo climático paralelo al oficial del Ineter. Basado en ello, Abdel García, oficial de Gestión de Riesgo de la organización, aseguró que “los déficits de este año son más agudos que los del año pasado”.
Y lo que está por venir no es muy alentador. De los primeros diez días de septiembre, “llovieron tres días pero ya llevamos seis días sin lluvia. Eso puede poner en riesgo la cosecha de postrera o poner en riesgo lo que ya estaba sembrado”, afirmó García.
Sumado a esto, García aseguró que los pronósticos indican que septiembre y octubre también serán deficitarios. “En el segundo subperiodo lluvioso, creo que no vamos a lograr la lluvia del año pasado. Nosotros estamos esperando trescientos milímetros en septiembre y doscientos milímetros en octubre, pero ya estamos con los primeros diez días de septiembre, a estas alturas el año pasado ya andábamos sobre cien milímetros y ahorita estamos apenas con 40-60 milímetros y esos sesenta milímetros cayeron el 1, 2, 3 de septiembre”, apuntó.
Asimismo, se espera que la salida del invierno se produzca en la segunda quincena de octubre, entre el 15 y 20 de ese mes.
EL NIÑO Y SU PICO MÁXIMO
Según los pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el pico máximo de El Niño en su etapa severa de afectación es entre septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2015.
De cumplirse este pronóstico, “nosotros en abril de 2016 cumplimos treinta meses de déficit de lluvia. De esos treinta, 18 son correspondientes a temporada de lluvia y de esos 18, solo tres meses ha llovido según lo establecido en la norma o por encima de la norma y esos son septiembre y octubre de 2014 y junio de 2015”, detalló García.
Para abril de 2016 se espera que El Niño empiece a debilitarse, aunque durante este año se logró el umbral de dos grados de incremento de temperatura de la capa superficial de agua del Pacífico (donde se forma el fenómeno) y eso es lo que está afectando a nivel regional porque modifica los regímenes de lluvia.
García aseguró que en 2013, el boletín meteorológico de la OMM advirtió “que todo el mundo debería estar haciendo sus planes contingentes ante sequía”, asimismo, el Centro Internacional de Investigación del Fenómeno de El Niño, desde diciembre 2013 advirtió que en los próximos años habría presencia de El Niño. A nivel centroamericano, Nicaragua es el único país sin declaratoria de emergencia oficial.
FALTA DE INFORMACIÓN
Encontrar en la página web del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) cifras del registro de precipitaciones es imposible. No hay datos disponibles sobre cuánto ha llovido en los últimos años.
Para Abdel García, oficial de Gestión de Riesgo del Centro Humboldt, la información disponible en la web del Ineter es “súper débil. Hasta cierto punto adrede, no están hablando objetivamente de las cosas”.
Además de la falta de información, García señaló que otro problema es “estar adecuando los formatos de salida de la información. Un año sacan mapas, otro año son tablas, otro año son documentos, no tenemos un protocolo que nos diga cómo esos datos tienen que ser presentados a la población”.