De la naturaleza y el amor

como el huracán que nace en el mar llegó a tierra firme y se debilitó.Ahora cae como tormenta tropicaly casi seguro es que en la selva profunda del desamor se convierta en suave llovizna.Y, quien sabe, si como vapor de agua suba a las nubes, y desde allí,

Alina Guerrero

Mi amor

como el huracán que nace en el mar
llegó a tierra firme y se debilitó.
Ahora cae como tormenta tropical
y casi seguro es
que en la selva profunda del desamor
se convierta en suave llovizna.
Y, quien sabe, si como vapor de agua
suba a las nubes, y desde allí,
empiece a renovar la fuerza que perdió.

 

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***
La vida corre como el río
que busca el océano para fundirse
con él.
Solamente se detiene en el remanso
esperando el momento en que las aguas
lo muevan en la dirección
que inexorablemente tiene que seguir.
Pero, debajo de las aguas,
otro mundo se mueve,
pequeñas piedras, caracoles, algas,
y las corrientes subterráneas
van arrastrando el dolor,
o el amor, o el sufrimiento,
hasta dejar, también allí,
en las profundidades del río
todo limpio, lavado,
hasta que las aguas vuelvan a moverse
y lleven y traigan lo mismo de siempre.
**
La pasión se tomó mi selva
sacudió con furia mis árboles
agitó mis flores, mis animales,
hasta llegar al humus, y lo movió también,
sin intención,
solo obedeciendo a su misma intensidad,
sin poder controlar su propia fuerza.
Y así vivió por mucho tiempo
azotando, sin querer, a mi naturaleza,
hasta que llegó un día que se apaciguó
y la pasión se volvió brisa.
Ahora solo queda la calma
que como la neblina del amanecer
se apodera de todo
suave, pero firmemente
y allí está la calma, reina y señora,
ocultando las maravillas de mi bosque
esperando que un día venga el sol
y la separe
aunque sabe que ya nunca
volverá a ser la misma.
Será ella otra cosa, menos pasión.
Y cada vez que piensa en eso
vuelve la tristeza
y se pierde en el paso inexorable del tiempo
y de la vida.
Neblina de tristeza será hasta que llegue el momento
de buscar en otros mundos el renacer.
**

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Alguna vez tuve el verde en todos sus tonos
el rojo en todas sus intensidades
el amarillo en todos sus matices
el azul en todo su esplendor.
Y la explosión de los colores
se apoderó de mis sentidos
de todos,
y el torrente de mi sangre
me quemó con la furia
del fuego de los bosques.

Y luego, con el tiempo,
los matices, las intensidades, los tonos,
el esplendor,
se fueron apagando
y dieron paso a los colores
pastel,
suaves, lentos, agradables,
pero sin la gracia, la turbulencia, la vorágine
de los fuegos primarios,
de la fuerza y la intensidad
de mi pequeño arcoíris
de tonos fuertes
que un día tuve.
**
Y allí estaba la caja de Pandora
y yo, perpleja, desafiando el miedo,
la abrí, y lo que vi en su interior
no me causó estupor ni miedo ni zozobra.
Allí, como en un espejo,
estábamos vos, yo, todos, todas.
Dolores, tristezas, soledades, envidias,
También amores y alegrías.
Éramos vos, yo,
éramos todos, todas.
En la nada, en el todo
como siempre,
eso somos, eso hemos sido
¿Eso seguiremos siendo?
¿Quién lo sabe?
Pero hasta hoy
¡somos la cajita de Pandora!

Cultura

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