El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) celebró este 8 de septiembre el Día Nacional del Empresario, instituido en memoria del dirigente empresarial Jorge Salazar Argüello, asesinado por la primera dictadura sandinista en noviembre de 1980.
Como de costumbre en esta celebración anual, el presidente del Cosep, José Adán Aguerri, pronunció un discurso en nombre de los empresarios en el cual destacó los avances de la economía nacional en los últimos años, gracias sobre todo al esfuerzo de la empresa privada y a su entendimiento con el Gobierno. Pero también el presidente del Cosep reafirmó el compromiso del gremio empresarial con la defensa o la promoción de la institucionalidad democrática en el país.
Aguerri recordó que 2016 y 2017 serán años electorales en Nicaragua y dijo al respecto que “La institucionalidad política, y en específico la institucionalidad electoral son determinantes para seguir creciendo, generando empleo y atrayendo inversión”. “Este es un tema para Cosep de principios —dijo el líder empresarial— y así lo hemos expuesto a la nación desde el año 2006 a través de nuestras campañas institucionales para impulsar la institucionalidad en las cuales venimos planteando que el Estado debe garantizar procesos electorales bajo una administración imparcial y transparente”.
El presidente del Cosep advirtió que “hay que luchar por la democracia pero no a costa de la economía”. Lo cual es correcto, pero sin perder de vista que, a su vez, el crecimiento de la economía no se debe procurar a costa de la democracia; ni de la libertad y la seguridad jurídica que deben tener las personas no solo para invertir y hacer negocios, sino también para expresarse sin temor, para informar y ser informados en medios diversos, para asociarse y manifestarse pacíficamente en los espacios públicos, para organizarse en partidos políticos y por medio de ellos optar a la toma del poder, para votar con la confianza de que sus votos serán respetados, etc.
La reiteración del compromiso de los empresarios asociados en el Cosep con la institucionalidad democrática, y de su demanda de elecciones transparentes con observación nacional e internacional independiente, debe ser bien acogida por la gente que lucha en la calle por los mismos objetivos; personas que en su gran mayoría no tienen dinero para arriesgarlo en inversiones y negocios, pero que en cambio poseen una gran riqueza espiritual como es la conciencia democrática y la voluntad de luchar abiertamente por la libertad. Y quienes en la lucha por elecciones libres invierten su tiempo, sacrifican a sus familias y arriesgan hasta la vida con su participación en acciones cívicas y pacíficas que son reprimidas por el poder político autoritario, también merecen el reconocimiento público.
La coincidencia de pensamiento y anhelo democrático entre la empresa privada y el sector político y social no gubernamental, aunque no converja por ahora en acciones comunes sin embargo es un aliciente a la lucha por una democracia auténtica y un verdadero Estado de Derecho, que son indispensables para que el crecimiento económico sea más dinámico y equitativo y que los negocios de los empresarios se vuelvan más lucrativos.
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