Argentina, Brasil, Chile, Venezuela, Paraguay, Panamá y Uruguay han tendido una mano a los sirios que huyen de la guerra civil, en momentos en que Europa afronta a diario la llegada de miles de personas que han cruzado el Mediterráneo para ponerse a salvo y la ONU advierte de una creciente xenofobia hacia ellos.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, resolvió acoger a un número aún indeterminado de refugiados sirios, informó el canciller chileno Heraldo Muñoz.
El Gobierno ya trabaja en un plan para acoger a estos refugiados, que podría incluir inicialmente a unas 150 personas, explicó Muñoz.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue mucho más allá y anunció que su país dará refugio a veinte mil sirios que “están en la diáspora”.
También la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó que a pesar de las dificultades económicas y de la crisis política, su país tiene los “brazos abiertos” para los refugiados, principalmente de Siria.
El Gobierno argentino también ha anunciado que prorrogará por un año más el programa especial de visado humanitario para extranjeros afectados por el conflicto de Siria vigente desde octubre de 2014.
CASOS DE PARAGUAY
Desde que empezó el conflicto en Siria hace cuatro años, Paraguay ha concedido refugio a 23 ciudadanos de ese país.
En Uruguay viven refugiadas desde octubre de 2014 cinco familias sirias, que suman 42 personas, en su mayoría niños.
En Centroamérica ningún país ha recibido peticiones para acoger a refugiados sirios ni se ha planteado por ahora esa posibilidad, según comprobó Efe al preguntar a las cancillerías.
El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, dijo que su país estaría dispuesto a recibir a refugiados sirios, si así se lo pide las Naciones Unidas.
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