El inglés Lewis Hamilton dio un gigantesco paso en su afán por lograr su tercer título mundial de Fórmula Uno al ganar ayer el Gran Premio de Italia, en Monza, donde se aprovechó del abandono a dos vueltas del final de su compañero y rival alemán Nico Rosberg, que quemó el motor de su monoplaza.
Hamilton, de 30 años, se exhibió en la legendaria pista del Parque Real lombardo, donde logró su séptima victoria de la temporada, la cuadragésima desde que pilota en Fórmula Uno, por delante del alemán Sebastian Vettel (Ferrari), que fue segundo, y Felipe Massa (Williams).
El astro inglés no solo se marcó un rotundo Grand Slam —victoria desde la pole, liderando la carrera desde principio a fin y marcando la vuelta rápida— en el templo de la velocidad, sino que se anotó su tercer triunfo en Monza después de haber comandado absolutamente todas las tablas de tiempos del fin de semana.
Hamilton reforzó más su liderato: a falta de ocho pruebas, comanda el certamen con 252 puntos, 53 más que el segundo.
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