Ganaderos y apicultores chinandeganos están empezando a resentir los resultados de la sequía en la zona.
Juan Quiñones Ponce, ganadero del municipio de Villanueva, indicó que la producción lechera en su finca ganadera se ha reducido en un cincuenta por ciento.
“Los inconvenientes son porque no llueve y estamos luchando, todo se secó”, lamentó.
Indicó que los pozos en las fincas aledañas se están ahondando y les ha tocado “picar los pozos” para que el ganado tenga agua.
“El río Hato Grande se ha secado, en algunas partes hay agua pero escasa. Estamos quietos sin ninguna alternativa y de seguir la sequía se nos va a morir el ganado. Esperamos que Dios nos mande el agua”, manifestó Quiñones.
Otro sector afectado son los apicultores. Marcial Mejía Tercero, camaronicultor y apicultor habitante de la cabecera departamental, indicó que la falta de lluvias y el despale indiscriminado en occidente ha provocado escasa floración, insumo de la abeja para producir miel, por lo que los rendimientos en esa industria han bajado.

LA PRENSA/SAÚL MARTÍNEZ
El apicultor detalló que ahora el rendimiento es de 20 kilos por colmena, muy por debajo de los 60 kilos que se producen con el invierno instalado.
La crisis se agudiza de tal manera que antes alimentaban a las abejas cada diez días con azúcar y actualmente lo están haciendo cada cuatro días.
La misma situación viven unos tres mil apicultores que se reportan en el occidente, el norte y centro del país, dijo Mejía.

LA PRENSA/S. MARTÍNEZ
El noventa por ciento de la miel que se produce en Nicaragua es enviada a Alemania, de lo cual veinte por ciento aportan los apicultores leoneses y chinandeganos. Con la crisis causada por la sequía las exportaciones de este rubro disminuirán, señaló.
FALTAN ESTRATEGIAS
Abdel García, coordinador de proyectos del Centro Humboldt, declaró recientemente que año con año las capacidades de cosechar han disminuido.
Comentó que se necesitan políticas y estrategias bastante consistentes para resolver el problema de la producción, el alimento para el ganado y las comunidades afectadas.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A