La comisión de reformas de la FIFA, creada para intentar devolver la credibilidad a una institución sacudida por un escándalo de corrupción enorme, se reunió durante dos días, pero todavía no elaboró ninguna propuesta y se contentó con pasar revista a las áreas donde los cambios “son posibles”.
“Hemos efectuado un trabajo en profundidad. Hablamos de todas las áreas en las cuales las reformas son posibles: la gobernanza, los mecanismos financieros o las competencias de las diferentes estructuras de la FIFA”, declaró su presidente, el suizo Francois Carrard, precisando que era demasiado pronto para entrar “en los detalles de las propuestas” que serán puestas sobre la mesa en la próxima reunión, del 16 al 18 de octubre.
Sumida en un escándalo sin precedentes, desencadenada por la detención en mayo de siete responsables del futbol internacional a petición de la justicia estadounidense, la FIFA se inspiró en el Comité Olímpico Internacional (COI), que en 1999 se enfrentó igualmente a un escándalo de corrupción, y confió a una comisión independiente la tarea de reformar su gobierno.
Esta misión fue dirigida por Francois Carrard, cuando era director general del COI. La FIFA confió la presidencia de su comisión de reformas a este mismo abogado de Lausana de 77 años, conocedor de la diplomacia deportiva.