La Procuraduría de Colombia investiga los presuntos abusos a colombianas por parte de la Guardia venezolana al cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia, que desde hace 11 días está cerrada indefinidamente por orden de las autoridades venezolanas, informaron ayer medios locales.
La procuradora delegada para la defensa de los derechos de la Infancia, Adolescencia y Familia, Ilva Myriam Hoyos, señaló que ha entrevistado a varias mujeres en los albergues de Cúcuta y la localidad de Villa del Rosario, dispuestos para los que llegan desde Venezuela.
“En las declaraciones nos han manifestado que en el tránsito de la frontera y por la trocha guardias venezolanos han abusado de mujeres”, dijo Hoyos al diario El Tiempo.
TEMEN AMENAZAS
En otros medios de comunicación, la funcionaria explicó que “ha sido más de una persona” la que ha denunciado estos hechos y que han pedido que no se den sus nombres porque “sienten que pueden tener amenazas en el caso de que pudieran retornar a Venezuela”.
“Las denuncias obviamente no las han puesto porque con esta situación… Pero nosotros hemos tenido conocimiento de esos casos. No le puedo decir cuántos porque hemos recibido algunas declaraciones, pero pueden ser varios”, comentó Hoyos.
A la espera de que la investigación avance, la funcionaria solicitó a la Cancillería colombiana “que llame de manera urgente a que se respete la integridad de las mujeres que están transitando de Venezuela a Colombia”.
Junto con los presuntos abusos ocurridos al cruzar la frontera, la Procuraduría aseguró tener varios testimonios de “tocamientos” y “manoseos” en algunos albergues en territorio colombiano.
TRES PUESTOS MIGRATORIOS
Un balance oficial de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD) muestra que en los últimos diez días 1,097 personas han sido deportadas por Venezuela y otras 7,162 han abandonado voluntariamente el país vecino por temor a correr la misma suerte.
Colombia y Venezuela comparten una frontera de 2,219 kilómetros con tres puestos migratorios terrestres en Paraguachón (La Guajira), Cúcuta (Norte de Santander) y Arauca (Arauca), y uno fluvial en Puerto Carreño (Vichada), y el resto son cruces ilegales, muchos de ellos en zonas selváticas.
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