El Walter Ferretti se dejó anotar dos goles en el segundo tiempo. LA PRENSA/ EFE/ Gustavo Amador

El Ferretti ante el Motagua, fue otro

El Walter Ferretti creyó que había tocado el cielo con las manos con el duelo ante el América. Lo creyó la afición, lo creyeron los jugadores, menos el técnico Flavio Da Silva, cuyo semblante reflejaba duda.

El Walter Ferretti creyó que había tocado el cielo con las manos con el duelo ante el América. Lo creyó la afición, lo creyeron los jugadores, menos el técnico Flavio Da Silva, cuyo semblante reflejaba duda.

Ante el Motagua desapareció aquel cerrojo, aquella imagen que indicaba el orden de un equipo chiquito. Se acabó la magia y abrieron los espacios, el equipo capitalino de Nicaragua tuvo que agachar la cabeza y esconder las emociones, aunque en el rostro les explotara la frustración.

El dictamen final es sencillo: la velocidad mató al Ferretti, los hondureños eran más rápidos y más técnicos, un equipo visto desde otra perspectiva. Olvidemos los detalles que si hubo errores o no, la noche fue de aquellas que pasan de la expectativa optimista a la negra pesadilla y todo dentro de 90 minutos, en los que vimos otro Ferretti con otra imagen, encuadrada en la opacidad del taller y muy lejos del deslumbre de la sala de presentaciones.

La derrota 2-0 fue benevolente; “por lo menos merecíamos un gol más”, dijo Diego Vásquez, técnico argentino del Motagua.
¿Cómo se puede sobrevivir a las embestidas despiadadas de Wilmer Crisanto, al ataque mordaz de Lucas Gómez? No hay explicación, todos piensan que fue un mal día del Motagua, impreciso en las definiciones y desperdiciando las oportunidades claras.

“El Ferretti, un equipo aguerrido”, relata la crónica del partido escrita en el diario La Prensa de Honduras.
Por perder y estar en el paredón durante casi los 90 minutos, no quiere decir que jugadores como el central Luis Fernando Copete y Jason Casco no tuvieran un gran partido, fueron espléndidos en sus funciones, mostraron que su nivel se acrecienta con equipos de otro calibre, pero no fue suficiente, se necesitaba del trabajo colectivo, brindado tan solo una semana atrás en México.

“EN NICARAGUA TENDRÁ PROBLEMAS”

No hubo la conferencia de prensa habitual, un vehículo impactó en el poste del tendido eléctrico, y debido a ese imprevisto, los jugadores y cuerpo técnico tuvieron que recibir a la prensa en el terreno de juego. Ahí se denotó la tristeza en cada uno de los jugadores del Ferretti. Las ilusiones estaban rotas, las esperanzas hechas cenizas, sin embargo, cuando se le preguntó al técnico Flavio Da Silva sobre la posibilidad de sentirse eliminado, fue directo en decir : “en Nicaragua tendrán problemas, ahí sí podemos conseguir mejores resultados”.

Era un desfile de emociones negativas, Luis Fernando Copete, mejor jugador del Ferretti admitió estar frustrado. “El que comete errores los paga, llegó el gol y nos desorientamos. El América nos dejó jugar un poco más. En el segundo tiempo nos quedamos sin aire y ellos fueron mejores. Me siento sumamente frustrado por toda la gente que nos sigue”, indicó Copete.

Según Da Silva, el plan que se tenía no se pudo ejecutar o, más bien, Motagua no dejó que se ejecutara.

CONSCIENTES

Flavio Da Silva, técnico del Ferreti, reconoció que el Motagua fue un mejor equipo. “Nosotros sabíamos que sus desbordes por las bandas eran muy peligrosos, pero también las lesiones hicieron que los cambios fueran obligatorios para reponer y no para cambiar un tipo de estrategia”, explicó el técnico.

“El juego fue friccionado. A mí me mató la definición, como el arrebato que le hice a un defensor. En Nicaragua las cosas serán diferentes”, sentenció Eulises Pavón.

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