El artículo de opinión pulicado en LA PRENSA por el presidente del Cosep, el pasado 25 de agosto, es más que revelador en cuanto a los valores que hoy por hoy prevalecen en esa asociación de empresarios. Su interpretación de las palabras del exsecretario general de la organización de las Naciones Unidas (ONU), señor Kofi Annan, sobre la estabilidad y la prosperidad, me indican que no solo la guardia lee como quiere, sino que también aquellos quienes quieren justificar su prosperidad, olvidando otros valores que le son intrínsecos al ser humano, tales como la libertad, el respeto a la integridad física, el respeto al derecho de propiedad y el respeto al derecho a elegir y ser electo entre otros.
Al respecto quisiera recordarle a don Chanito, que el Banco Mundial considera la estabilidad política como uno de los pilares fundamentales de una democracia plena. Agregando que es muy importante para un país no solo ser políticamente estable sino también transmitir esta imagen al resto del mundo. Adicionando que, desgraciadamente, la falta de transparencia es una característica que marca a los gobiernos de los países en desarrollo hoy en día.
En realidad, termina afirmando el documento del Banco Mundial que cuanto mayor es la estabilidad política y la transparencia de un Gobierno, menor es el riesgo para el inversionista. Al respecto el politólogo, doctor José Pallais, hace algún tiempo escribió un excelente artículo titulado: “Capitalismo de compadres”, abundando en ejemplos de cómo los empresarios compadres aprovechan sus conexiones en países sin estabilidad política, para en contubernio con los políticos apropiarse de los mejores negocios, incluso de los activos de otros empresarios, mientras que los compadres políticos usan su poder para enriquecerse. La ausencia de licitaciones, las concesiones a empresas de maletín, los privilegios fiscales, las rebajas y los favoritismos clientelistas evidencian a estos regímenes, aseveró, para finalizar afirmando que este modelo de capitalismo es perverso y vergonzoso.
En síntesis, considero que el presidente del Cosep trata de justificar su actuación y la del gremio que representa, con cifras que no voy a cuestionar, pero que de ninguna manera las vemos reflejadas en los estratos menos favorecidos de nuestra sociedad. Por lo tanto, a mi juicio el capitalismo o modelo social actual que defiende, se parece más al capitalismo de compadres que al modelo de sociedad que la mayoría de los nicaragüenses anhelamos construir.
En China, país que ha crecido a un diez por ciento por varios años, es una nación que si bien es cierto posee un Producto Interno Bruto envidiable, sus per cápita no satisfacen las necesidades de su población y sigue siendo un país en donde el respeto por los derechos del hombre como ser humano no aparece en su diccionario. La nomenclatura (léase partido único) dicta lo que tiene que hacerse y cómo debe hacerse. Ese modelo, señores del Cosep, puede funcionar por algunos años pero no se sostiene en el tiempo, pues está construido sobre pies de barro, como estamos apreciándolo con su actual crisis financiera. Por lo que considero que no debe olvidársele a los señores del Cosep, que los derechos humanos y la estabilidad política son interdependientes y se sostienen unos con otros; y que la falta de unos pronto hace retroceder a los otros por muy apetecibles que el presidente del Cosep los perciba.
El autor es analista político.
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