Jorge Luis Góngora Alaniz, de 23 años, murió instantáneamente ayer. LA PRENSA/LUIS E. MARTÍNEZ

Aventajaba y murió aplastado

Pretendiendo aventajar a un bus de transporte colectivo, cuyo conductor reanudaba la marcha en un retén por mantenimiento vial, el motociclista Jorge Luis Góngora Alaniz, de 23 años, murió cuando al caer de la moto que manejaba le pasó encima una de las llantas del vehículo de transporte colectivo.

Pretendiendo aventajar a un bus de transporte colectivo, cuyo conductor reanudaba la marcha en un retén por mantenimiento vial, el motociclista Jorge Luis Góngora Alaniz, de 23 años, murió cuando al caer de la moto que manejaba le pasó encima una de las llantas del vehículo de transporte colectivo.

El accidente ocurrió a las 8:20 a.m. de este miércoles 26 de agosto en el sector conocido como caserío Santa Inés, en el kilómetro 150 de la carretera tradicional entre Matagalpa y Jinotega, en la jurisdicción de este último.

En ese lugar, obreros del Fondo de Mantenimiento Vial (Fomav) estaban realizando trabajos en las cunetas, por lo que habían colocado vallas preventivas, habilitando únicamente un carril de la vía para el tráfico vehicular.

Rudy Martínez, uno de los obreros, estaba en la valla del retén dando las señales de alto y pase a los conductores. En la fila de vehículos que subían con dirección de Matagalpa a Jinotega, estaba el bus con placas JI 276 conducido por Deivy Matute González y detrás estaba Góngora en la moto con placas MT 12023.

“Yo tengo la señal en alto y cuando pasan todos los carros que vienen para abajo (con dirección a Matagalpa), le doy vía al bus, pero el motociclista aventaja, pierde el equilibrio y cae debajo del bus”, contó Martínez.

Igual versión brindó Elías Antonio Pinell, otro de los empleados que trabajaba en la cuneta, indicando que “el muchacho se tiró por el otro lado y se deslizó y ahí fue donde lo agarró el bus”.

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COMENTARIOS

  1. Francisco Bejarano
    Hace 11 años

    Los tragicos ejemplos salen a diario en los periodicos, que hay que manejar con cautela. Pero los conductors de vehiculos «no agarran» el mensaje. Les sucede lo mismo que a los borrachos cuando caen presos o amanecen en un hospital. Juran que «esto no me vuelve a pasar» y al dia siguiente vuelven a las mismas.

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