Mañana en la pinacoteca del Banco Central de Managua se exhibirán los trabajos del joven pintor diriambino Renald Montiel, quien prometió en el 2013 continuar con el legado que dejara el fallecido maestro de la pintura Carlos Montenegro.
La presentación de 16 obras se hace con el objetivo de realizar un homenaje a Montenegro por el segundo aniversario de su partida.
Trabajos en plumillas, blanco y negro, a color, Güegüense y figuras precolombinas, son las diferentes obras que Montiel ha creado.
En el mundo del dibujo y la pintura, Montenegro es recordado como el pionero de la plumilla nicaragüense y los nuevos talentos le siguen los pasos. Uno de ellos es Montiel.
“Yo tuve muchas conversaciones con él, recibí muchas instrucciones y me considero un discípulo del maestro Montenegro, lo que hago es una continuación de la obra magistral de El Güegüense”, dijo Montiel.
Esta actividad es apoyada por el Gobierno central, municipal y la familia González Peñalba, que han hecho esfuerzos para que la presentación sea una realidad.
Los dibujos precolombinos, como vasijas de la Isla Zapatera en forma de búho, casas antiguas de Diriamba y el infaltable Güegüense serán exhibidos por unos 15 días y luego serán puestos a la venta.
EL INICIO
Montiel empezó a perfeccionar sus obras en el 2001, cuando sus primeros clientes empezaron a notar la hermosura de sus trazos.
Una vez que se dio cuenta que tenía un talento único tuvo que abandonar su trabajo de soldadura, el cual había practicado por muchos años en el taller de don César López, en Diriamba.
APRENDIÓ POR CUENTA PROPIA
Este humilde joven recuerda que en la escuela era el que comúnmente hacia los dibujos cuando se asignaban los trabajos grupales y era casi siempre el elegido para decorar los murales alusivos a las madres, festividades patrias, entre otros.
La venta de su primer trabajo en grafito fue la de un Macho Ratón en un negocio de hamburguesas local. La transacción se hizo por trescientos córdobas, suficientes para aportar un poco en los gastos del hogar.
Renald Montiel tiene 32 años y la venta de sus obras, que han venido tomando valor, han servido para sacar a su familia de la pobreza.
Se crio solo con su madre Luz Marina Montiel y tres de sus hermanos, se bachilleró en el Instituto Público Juan José Rodríguez de Jinotepe, pero por problemas económicos no pudo ingresar a la universidad.
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