Casi un millar de colombianos deportados en los últimos tres días, de Venezuela a la ciudad fronteriza de Cúcuta, denuncian que el único criterio seguido para darles ese trato es su nacionalidad, sin importar su situación legal o sus hijos menores.
“Solo nos dijeron que (nos deportaban) por ser colombianos. Nos decían: ‘¿Venezolanos o colombianos? Pues camine’”, relató ayer Rocío Angarita sobre su expulsión del país.
En su caso, como en el de muchos otros, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) se presentó en su casa a medianoche y les obligó a salir a empellones de la ciudad de San Antonio, situada en el fronterizo Estado de Táchira.
En esa región venezolana el presidente Nicolás Maduro decretó el estado de excepción hace cuatro días y desde entonces han sido deportados más de 750 colombianos, de los que 139 son menores, según los datos facilitados por Colombia.
DESTRUYEN VIVIENDAS
“Solo nos dejaron ponerle los zapatos a los niños”, comentó Angarita sobre la noche de su expulsión en la que “hasta el perro quedó allá”.
Los últimos 13 años de su vida han quedado ahora a sus espaldas, ya que su casa, como la de la mayoría de los colombianos había sido marcada por los soldados venezolanos con una letra “D”, una sentencia de demolición de la vivienda y de destrucción de sus propiedades.
“Las marcaron, pusieron la D para tumbarlas”, narró Abel Antonio Pacheco, otro de los deportados, sobre las viviendas de los colombianos que habitaban en San Antonio.
Recordó que a él y su esposa no le dejaron sacar “ni el tetero” de su hija, por lo que no pudo alimentarse hasta que llegó al Coliseo Municipal de Cúcuta, una cancha polideportiva que está tomada por tiendas de campaña y voluntarios de la Cruz Roja que prestan servicio médico y psicológico a niños y adultos.
Además proveen alimentos a los deportados que pasan el día en colchonetas a la espera de una solución a su situación o a plantearse un nuevo futuro.
Ante el temor que se ha instalado entre los colombianos que viven en ese lado de la frontera muchos han tenido que mentir sobre el lugar de nacimiento de sus hijos, puesto que, según explicó, varios han tenido que separarse de sus progenitores ante unas deportaciones que no respetan la unidad de las familias.
Precisamente, la cancillería colombiana exigió el domingo que antes de aplicar las medidas de deportación se analice en cada caso la situación familiar para garantizar la unión de padres e hijos.
INICIO DE CRISIS
La crisis humanitaria comenzó tras un ataque de presuntos contrabandistas contra tres militares venezolanos y un civil, todos heridos, lo que provocó que Maduro cerrase la frontera, inicialmente por 72 horas, y posteriormente declarase el estado de excepción.
Para mañana se espera una reunión de cancilleres de ambos país en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias (norte).