Humberto Belli Pereira

Los niños pagan las consecuencias

El hecho de que sean cada vez menos las parejas dispuestas a unir sus vidas, “hasta que la muerte los separe”, es una realidad de tremendas consecuencias. “El colapso del matrimonio y la familia”, dice el papa Francisco, “ha traído devastación espiritual y material a incontables seres humanos, sobre todo los más pobres y vulnerables, a los niños, mujeres abandonadas y ancianos”.

Es una afirmación innegable. Si no lo ven tantas personas como gobiernos, es porque no lo quieren ver. Porque la información está a la vista. Las investigaciones sociales muestran hasta la saciedad, con estadísticas contundentes, los tremendos daños causados por la inestabilidad familiar; cómo la violencia doméstica, las drogas, el fracaso académico y los problemas emocionales en niños y adolescentes son mucho más severos en los hogares que no son presididos por padres biológicos unidos en matrimonio.

Y no se quiere ver porque es una realidad incómoda que contradice el individualismo feroz de la cultura dominante; el rechazo visceral de cada vez más hombres y mujeres al compromiso, a todo aquello que imponga obligaciones o coarte la libertad de hacer lo que se quiera. Sucede además que las víctimas del fenómeno suelen ser los que como los niños, no tienen voz ni voto —ni políticos que los defiendan—.

Los adultos reclaman con orgullo sus derechos: a la libertad sexual, a romper los vínculos, a cambiar de pareja. Y los legisladores los complacen. ¿Por qué no? Quienes más sufren las consecuencias de estas alegres libertades no tienen peso político. Ellos quedan allí, marginados, sin que sus mayores perciban —tienen embotados los sentidos— su dolor y sus traumas.

Como premio de consolación los gobiernos y muchas ONG proclaman el derecho preferencial de los niños y tratan de aplicarlo atendiendo algunas de sus necesidades materiales: vacunas, nutrición, escuelas, etc. Pero cierran los ojos antes su hambre, que no es solo de pan, sino de afecto familiar; de crecer con sus padres y madres naturales en familias unidas. Peor aún: los gobiernos suelen facilitar la disolución de los vínculos con leyes como el divorcio unilateral, el cual prioriza la voluntad de uno solo de los contrayentes por encima de las necesidades emocionales y espirituales del niño.

Este menosprecio ha motivado a Francisco a preguntar en voz alta: “… ¿Pero sabemos igualmente qué es una herida del alma? ¿Sentimos el peso de la montaña que aplasta el alma de un niño, en las familias donde se trata mal y se hace el mal, hasta romper el vínculo de la fidelidad conyugal? ¿Cuánto cuenta en nuestras decisiones —decisiones equivocadas, por ejemplo— el peso que se puede causar en el alma de los niños?” Por eso, añadía el papa, “los planificadores del bienestar que consideran los afectos, la generación, los vínculos familiares, como una variable secundaria de la calidad de vida. ¡No entienden nada!”

Siendo el 2015 el año en que culminará el Sínodo de la Iglesia sobre la familia, es pertinente reflexionar sobre la extraordinaria importancia que tiene formar familias presididas por hombres y mujeres comprometidos a mantenerse unidos, y con vocación de formar hogares donde el bien y la educación de sus hijos encabece sus prioridades. ¡Cómo cambiaría la sociedad si estos fueron mayoría! ¡Cuántas lágrimas infantiles se convertirían en sonrisas!

Las palabras del papa indican el camino: “La desvaloración social de la alianza estable y generativa del hombre y la mujer es ciertamente una pérdida para todos. ¡Tenemos que volver a dar el honor debido al matrimonio y la familia!” El autor es sociólogo y fue ministro de educación.

COMENTARIOS

  1. Nica
    Hace 11 años

    Excelente Reflexión Doctor!!! Que hacer para mejorar esta situación??? porque en conjunto no mejoramos este problema!!! hagamos eco…cuantos niños sufren en nuestro país y en todo el mundo. Estamos en una era de falta de amor y respeto a los mandamientos de Dios, mucho libertinaje e intereses banales.
    como duele pensar y ver sufrir a tantos niños a diario, hambre, afecto, amor…abusos y violencia, a caso pidieron venir al mundo??? Dios se apiade de tanta maldad en este mundo, SOLO UN MILAGRO

  2. Hace 11 años

    En el mundo hay un gran desorden y una fractura enorme en la armonía, demasiada maldad, ambición, avaricia, degeneración humana social económica,asesinatos atroces, guerras del hombre conta el hombre por poder y por dioses, a lo mejor estoy equivocado, pero estamos igual o peor que cuando vino el diluvio y que cuando sodoma y gomorra fue destruida.Nos hemos destruido humanamente y hemos destruido la naturaleza,todo eso a afectado la armonía de la vida.

  3. Hace 11 años

    Excelente reflexión del Doctor Humberto Belli.Ojalá que nuestra juventud lea y tome con seriedad,estas reflexiones.No se puede continuar con relaciones matrimoniales(casados) y no casados,que duren poquisimos años,en la actualidad es un exito saber que un matrimonio dura cinco años,cuanto mucho,de continuar a sí la familia vá al caos y son los niños los que sufren las consecuencias y cómo dice el Papa el alma rota,por las separaciones de los padres,que son terribles las consecuencias futuras.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí