Huella de amor

En los días iniciales del encuentro (...) predomina una nota de incertidumbre (...): Mi alma / Busca de nuevo/ Tu sabor de trigo...

En los días iniciales del encuentro (…) predomina una nota de incertidumbre (…): Mi alma / Busca de nuevo/ Tu sabor de trigo…
Aunque se siente insegura, esta mujer no se ve como un objeto en espera del sujeto. (…) La búsqueda activa de ella por el ser amado es un tópico de este enamoramiento… Allí donde el río / esconde / el silencio del agua / busco tu ternura / para despejar / esta neblina / que te oculta.

En la etapa que sigue ella se siente más segura (…) la voz lírica expresa un contento total con la vida, no habla de vínculos humanos (…) Se trata más de una unión, una armonía total con la naturaleza: No echo de menos / la compañía / ni de extraños ni de amigos. / Hoy todo mi ser se nutre / de la brisa de las flores / rojas lilas sobre la corriente del río.

La paz interior con la naturaleza, es un motivo que la caracteriza: El poema se titula Sombra que fascina: Estoy sentada bajo la acacia / en el cerco de sus flores rosadas. / La paz de su sombra me adormece/ igual que la sombra / de tus ojos …

Por ser este un poemario de Christian Santos, la gama de amor se extiende desde el recuerdo erótico hasta la expresión del deseo que la imagen del amado despierta en ella, en su ausencia o en su presencia. Así lo vemos cuando habla del deseo del “yo” femenino de estar con el amado: Hoy mi rabadilla /en milagrosa danza se quiebra. /En esta silenciosa / tarde de domingo / acercarme a vos /quedarme en tus sueños/ es todo y lo único que quiero.

De otro poema con el engañoso título de Aroma de nardos y azucenas, se desprende el recuerdo del encuentro amoroso: Cuando tengo tus dedos / prendidos a mi cintura. / Lava hirviente se desliza / Desde mis laderas…

La imagen del fuego se encuentra asimismo en Caminar sobre las aguas, poema en que el deseo urgente se alza como un fuego que la hablante lírica necesita apagar: Necesito correr por la playa / caminar sobre las aguas / para ahuyentar de mi sangre / este fuego…

Asimismo, el poema titulado, Desde todos mis soles, habla del momento del orgasmo, y en la ternura que solo se logra cuando se trata de un encuentro verdaderamente amoroso no solo de pasión y sexualidad: … la pasión irrumpe/ se agita / la sangre arde / fluye. / En creciente de ternura / se desborda / y no se agota.

Para comprender la metaforización que se emplea (…) leemos el poema titulado: Amo tu oleaje sobre mi cuerpo: Amo tu ir y venir/ en amoroso oleaje/ sobre mi cuerpo /Amo este dulce deseo tuyo/ de bañarme de placer el alma…

El ritmo del oleaje evoca el movimiento de los cuerpos(…) Igual en el poema: Este mar que se crece en mi pecho / se estremece en tormentas / me duele en tus ojos /me cubre incansable la piel.

En el título de otro de los poemas, De las aguas de la mirada; La corriente fluye desde los ojos del amado hasta los de ella y la colma de ardor. A la vez, esa corriente fluye también en dirección contraria para responder al amor que en los ojos masculinos se refleja como en un espejo: Por más que querrás / no podés ocultarte. / La vertiente misma / de tu mirada te delata. / Te pierde el brillo de mis ojos…

La comunicación que se establece entre esas dos miradas fluidas se extiende por medio de las metáforas acuáticas para culminar en el estremecimiento orgásmico en Venciendo el naufragio el sonido de dichas aguas es la metáfora: Asómate a mis ojos / seré tu caracola / recogiendo tu sonrisa / desde donde el sonido / del afluente / de tus aguas se estremece.

La interpretación de estas metáforas nos permite visualizar el acoplamiento de un recipiente (la caracola) que en su oquedad recibe las aguas que le llegan con el estremecimiento… me adentro en las aguas. / Un pie redondo de río / me es suficiente / para ser feliz.

Además (…) En Sobre mis senos, la hablante lírica interpela a su interlocutor masculino y habla de la forma en que sus manos le repasan el cuerpo(…) realzando el valor erótico del poema: Tus / Manos / Resbalan / suavemente./ Sobre mi cuerpo.

Es innegable que el valor que ya se ha establecido para la imagen de lo húmedo amplifica el valor erótico de esas manos… El apogeo de la imagen acuática lo alcanza Christian cuando la une a la imagen de la mujer misma. El poema, Plenitud de agua, es el poema en que vemos la plenitud de la mujer al sentirse amada: La oscura piel del río / Entra como encantamiento / En mis ojos / recorre mi cuerpo. / Se apodera de mis poros / Me hace adorar la plenitud del río / Y me rompe el límite de los sentidos.
En este poema el bañarse en el río, es una lectura erótica que termina con la culminación del acto amoroso.

Con las imágenes acuáticas que Santos dispone para evocar el intenso erotismo: … tu beso / entra en mi carne / se enreda como madreselva en mi piel / Me estremece / de la cabeza a los pies.

O bien, la imagen del fuego que sugiere una serie de encuentros voluptuosos: Sos como el crepúsculo / que quema una hoguera / luego incendia otra hoguera.
Y en otra imagen elemental, es la espuma que le imparte eroticidad a la escena: … que se haga y deshaga / tu alma espuma / sobre mi piel.

La trayectoria del amor (…) Empieza a ser insuficiente únicamente en el compromiso sexual. “No hombre eso no basta”, le dice, y le pide la ternura y el compañerismo: No hombre eso no basta / yo necesito amor tus manos(…) / y / eso no basta / no basta porque necesito tu abrazo tibio / (…) suavemente / para volverme la vida.

En el poema, Como fruto consciente, el silencio es el vehículo para el mensaje que la ausencia del amado es para siempre: Se equilibra mi tristeza/ con el pesar de no verte / en este atardecer dibujo esta verdad/ que viene a mí / en medio de un grande / doloroso silencio.
(…)Durante la lectura de este poemario (…) indudablemente surgen recuerdos (…) en el alma de quien lo lee.

Cultura

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