Dos devastadoras explosiones que sacudieron el jueves por la noche a la ciudad portuaria china de Tianjin, que han causado al menos cincuenta muertos, docenas de desaparecidos y unos setecientos heridos, sumieron ayer a la urbe en unas titánicas tareas de rescate.
Aunque las causas del suceso se desconocen por el momento, las informaciones facilitadas por el Departamento de Bomberos de Tianjin apuntan a que las explosiones se produjeron después de que se declarara un incendio en el almacén de la terminal, propiedad de Tianjin Dongjiang Port Ruihai International Logistics.
A la conmoción inicial de los habitantes de esta populosa ciudad situada a 150 kilómetros al sur de Pekín, se sumó la indignación de muchos ciudadanos por desconocer qué es lo que ha ocurrido. De la falta de información se quejaban los usuarios de Weibo, el Twitter chino, que criticaban que la televisión oficial de Tianjin emitiera en horario de máxima audiencia una popular novela surcoreana en vez de información sobre el accidente.
DECEPCIONADOS
“No sé si el Gobierno ignoró estas cuestiones o no pensó en que era algo tan peligroso… Estamos muy decepcionados.”, comentó Li Wang, quien prefiere dar un nombre ficticio por temor a represalias.
En la zona se ven filas y filas de vehículos nuevos calcinados y contenedores hechos trizas. Cerca de diez mil coches, recientemente importados y guardados fueron destruidos por el fuego, entre ellos 2,748 vehículos del constructor alemán
Volkswagen, informó el diario local Qilu Wanbao.
También quedaron calcinados 1,500 vehículos del fabricante Renault, indicó a la AFP un responsable del fabricante francés.
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