Agustín Jarquín Anaya

Más que un proyecto Hidroeléctrico

“Bienvenido Tumarín” tituló el prestigiado doctor en economía Néstor Avendaño, su sucinto pero detallado artículo sobre este mega-proyecto hidroeléctrico, “debido a sus efectos positivos en los ámbitos económicos y sociales en nuestro país”.

En efecto esta inversión que realiza Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN), no solo evitará con su generación eléctrica la compra de 2.9 millones de barriles de “bunker”, que a un precio proyectado de US$ 70/bbl en el 2019, ahorrarán anualmente US$ 203 millones (1.4 por ciento del PIB estimado de ese año y al veinte por ciento de la factura petrolera), sino que será un detonante del desarrollo de la zona más empobrecida del país, dinamizando las actividades productivas agrícolas, pecuarias y turísticas de ese territorio.

Ciertamente el costo de Tumarín es alto; y no podría ser de otra manera, pues por situarse en la región más deprimida y aislada de la nación, además de ser un Proyecto Hidroeléctrico, es sobre todo un Proyecto de Desarrollo. Para su ejecución se está ya realizando:

• Indemnización a más de 170 productores y comerciantes de la zona por la infraestructura y tierras afectadas, quienes ya realizan nuevos emprendimientos productivos.

• Construcción de una nueva carretera de más de 50 km, que unirá a esa alejada zona caribeña con el centro, norte y sur del país.

• Construcción de una línea de alta tensión de más de 60 km y de fibras ópticas que además transmitirán voz, imágenes y datos.

• Diseño y construcción de un poblado totalmente nuevo, el Nuevo Apawás, con un enfoque moderno y socialmente validado con sus habitantes, incorporando su cultura y costumbres, de modo que se podría constituir en un “modelo piloto de desarrollo urbano”.

• Capacitación de más de dos mil personas, en carreras técnicas, apoyando también nuevos negocios que mejorarán la calidad de vida de la gente.

• Recuperación ambiental plena del área de influencia del Proyecto, sustentado en la restauración de la flora, la fauna silvestre y la ictiofauna, del lugar, apoyándose en estudios y programas innovadores (como los que se realizan en el embalse FURNAS de Brasil) que impactarán positivamente toda la región.

• Catastro y ordenamiento de la propiedad, en un área que ha estado alejada de este instrumento de seguridad jurídica y desarrollo.

• Promoción del “Turismo Rural”, constituyendo un “polo de desarrollo” del Caribe Central.

• Reforestación directa de 1,300 mz., en las riveras del Río Grande, y fomento de la recuperación forestal en su cuenca con 27 planes “corredores de biodiversidad”.

CHN la integran las empresas brasileñas de categoría mundial: Eletrobrás, que es la mayor compañía de energía eléctrica de Latinoamérica y dueña de la mitad del capital de Itaipú, el conglomerado Queiroz Galvão (que por su reciente cuestionamiento en Brasil debe ser indagado por las entidades pertinentes en nuestro país) y por el Gobierno de Nicaragua, cuya participación eleva en al menos diez por ciento el valor de este proyecto.

Tumarín, además de dinamizar la nueva matriz energética y cambiar para bien el rostro de la región más empobrecida del país, refuerza la redirección del desarrollo hacia el Atlántico (por donde realizamos las mayores relaciones comerciales) animando otra infraestructura necesaria.

El autor es fue contralor General de la República.

COMENTARIOS

  1. Alférez
    Hace 11 años

    Muy buena información estimado ing. Jarquin. Dios quiera que el proyecto sea realidad según lo programado para bien de Nicaragua.

  2. Hace 11 años

    Al fin alguien habla con un sentido positivo entusiasmo y confianza en un mejor futuro para todos. La mayoria que aqui escriben suenan deprimidos, miserables y listos para una visitia al Sicologo.

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