Lo suyo no era llegar a ser beibolista, lo suyo no consistía en estar en el cajón de bateo, lo suyo no residía en definir partidos en momentos cumbres, lo suyo se resumía en un atleta que nunca había vivido, con una carrera de 11 imparables, 45 juegos y un doble en Primera División (2010 y 2011) cuando participó con la Costa.
La víspera para Asiel parecía deplorable, pero su éxito estaría en otro lugar, no como soñó cuando pequeño, no como imaginó mientras entrenaba en su juventud.
De ser un anónimo ahora es un mánager que irradia triunfos. Asiel Morales fue el estratega que llevó al oro Panamericano en México a los niños pinoleros y ahora la mente detrás de las decisiones tomadas en Taiwán, obtuvo bronce.
Inició desde lo más bajó, sin ilusiones, pero con metas; “yo me propongo ser el mejor en lo que hago, si no pienso en otra cosa”, indica. Morales en su primera experiencia dirigió a la Costa Caribe en el Campeonato Nacional en Palacagüina en
infantiles, terminó campeón y se ganó el derecho de dirigir a la Selección Nacional de Beisbol en México en el 2014, donde derrotaron en dos ocasiones a Estados Unidos, de ahí en adelante su vida cambió dramáticamente.
“Eso es un trabajo de lo que uno quiere hacer cada día bien y así he trazado mi vida, no pude recorrer mucho como jugador, me dieron de baja en Primera División, pero Dios tiene propósitos para cada quien”, relata Morales.
Es el momento del hombre en su máxima expresión de exaltación, que pasó del agobio a la sonrisa. Pero no es conformista, él quería el oro en su ambición sin límites.
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