Luis Vega Miranda

Cambios en CSE, suicidio de Ortega

Estaba escrito en piedra o en la pizarra de la presidencia de El Carmen, que el nuevo magistrado para el Consejo Supremo Electoral (CSE), vacante por la muerte del magistrado liberal, sería el candidato del partido en el Gobierno, que, como dijo el cardenal Leopoldo Brenes contestando una pregunta del periodista sobre la candidata oficial, el nombre no importa, sino quien tiene la mayoría en la Asamblea Nacional (AN). Se refería, por supuesto, a la mayoría que se recetó el inconstitucional presidente Daniel Ortega en el último fraude electoral que lo prolongó en el poder.

A lo que yo agrego: no importan los créditos del candidato; si lo merece o no, no está en discusión. Bien pudo ser cualquier ciudadano, hombre o mujer que reúna los requisitos que establece la Constitución Política, pero sobre todo el requisito que no está escrito: fidelidad a la voluntad de quien lo propone, alguien que responda al conteo de votos que manipula, quizás ya pensadas para las elecciones del próximo año, mejor conocidas, por su impunidad, como “asignaciones”.

El pueblo nicaragüense, sus organizaciones civiles y políticas están en pleno derecho de exigirle al inconstitucional presidente, elecciones democráticas, es decir libres y transparentes, mediante cambios en el CSE por personas más creíbles e imparciales.

Pero tal demanda, en este régimen personal y familiar que está formando un sistema caracterizado por el fascista culto a la personalidad, bicéfalo, corporativo y corrupto, sería como pedirle al dictador criollo que se ponga una pistola en la sien y se vuele la tapa de los sesos. Y por supuesto que no va a ceder a ese pedimento. Sabe que perdería de calle las elecciones, como en 1990 y las siguientes hasta 2006.

De modo que no espere cambios la oposición nacional. La reciente elección de magistrado confirmó que no hay voluntad para ello. Sería como arrebatarle a la dictadura su principal varita mágica. De las varias que posee, la del Consejo Electoral es la más importante, porque con ella puede desaparecer y aparecer votos ciudadanos y colocarlos en las casillas que le venga en gana; recetándose la mayoría para su persona, suponiendo que su candidatura se da por descontada, a pesar de las presuntas pretensiones de su esposa para continuar la dinastía. De la que apartó el impedimento constitucional.

La oposición representada por el Partido Liberal Independiente (PLI) en la Asamblea Nacional, tiene su cuota de responsabilidad por no reinventarse, presentando un positivo programa socioeconómico que sustituya la arbitrariedad establecida, y hacer una mejor oferta política que permita al pueblo concientizarse y sacudirse el miedo de protestar pública y pacíficamente.

La agrupación de partidos es buena señal. Pero tienen el defecto de ser excluyentes. La coalición del PLI ha expresado que no estar en ella es estar contra ella y tilda a las otras organizaciones de colaboradores del Gobierno. En vez de buscar una sólida unidad de fuerzas opositoras entre partidos y dirigentes de reconocido actuar democrático, con un candidato de consenso, se descalifican mutuamente. Y no es hora de exclusiones sino de inclusiones.

El fraude viene si no hay unidad en la acción y promoción de la movilización popular, la que parece estar despertando: única forma de hablarle claro y lo tome en serio el autoritarismo.

Es el sectarismo y el caciquismo es la enfermedad de la oposición que debe curarse. Se necesita un cambio completo de actitud. El pueblo oprimido de Nicaragua lo merece.

El autor es presbítero Anglicano y abogado.

COMENTARIOS

  1. Zoila
    Hace 11 años

    ¿Qué pasa con el moderador? No se admiten insultos en esta sección, pero se admitieron las expresiones de vengador.

  2. Prohibido olvidar
    Hace 11 años

    El Doctor Vega esta en la linea correcta la resistencia va creciendo poquito a poquito, asi se va templando, amalgamando y solificando sobre presos, asesinados, culateados, exiliados…Es la historia. Los judios vagaron 40 años hasta lograr entrar a la tierra prometida; asi en Nicaragua, se tardo 45 años para sacar definitivamente a Somoza, cuantos llevamos siendo gobernados desde arriba y abajo por estos criminales. Pero un dia los sacaremos y entonces serà el crujir de dientes.

  3. El analista
    Hace 11 años

    Segundo artículo que leo que es directo para los que mal gobiernan y la oposición. El primero fue el del Dr.Belli, que sugirió hacer los plantones en las diferentes cabezas departamentales los miércoles y no venir hasta Managua. La oposición debe ser una, encabezada por los mas sobresalientes ciudadanos agrupados en los diferentes partidos con un solo objetivo inicial el logro de elecciones libres. Sigan el ejemplo de Venezuela para escoger y designar al Presidente. El resto viene x añadidura.

  4. Vengador
    Hace 11 años

    Que clase de presbitero este individuo, se nota que es un vulgar chabacan, y fundamentalista religioso,Ala nos libre de caer en sus afiladas garras.

  5. REM
    Hace 11 años

    ¿Qué tendríamos que hacer para lograr que Nicaragua sea una verdadera República y goce de libertad y democracia? ¿Arremeter indefensos en contra del ejército y la policía sandinistas? Sería un suicidio masivo, pero valdría la pena.

  6. Hace 11 años

    Menos mal que no censuran a este comentarista por ser directo, fuerte en su comentario sobre como estan las cosas.Ciertamente,la oposicion que siempre esta dividida porque no disimula su interés por caerle al hueso, cada opositor quiere caerle al hueso y no compartirlo, debe ser responsable porque hasta ahora no parece serlo, y la oposicion no debe tener rostro de particulares, sino una sola cara. El hueso si ganan que no se ve, si no se unen deberá dividirse segun porcentaj que represente c/u

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