Un súper-ciclo de las commodities es un periodo de 10 a 35 años de duración durante el cual se produce una tendencia al encarecimiento relativo del precio de los productos básicos, el cual finaliza cuando dicho precio vuelve a declinar.
El ultimo súper-ciclo se atribuye principalmente al acelerado crecimiento del ingreso per cápita derivado de la urbanización, la expansión de la infraestructura y la industrialización de los denominados países emergentes, en particular China.
Desde inicios de los 80 China experimentó décadas de un crecimiento sin precedentes el cual, desde inicios de la primera década del 2000, combinado con el de otros países emergentes y el crecimiento inducido por endeudamiento privado en los desarrollados, comenzó a dar lugar a un auge de los precios de productos básicos.
A raíz de la crisis global de 2008-09 China implementó un ¨paquete de estímulo¨ que se tradujo en un auge espectacular de la inversión en infraestructura y bienes raíces, financiado con deuda, que hizo repuntar a nuevas alturas el precio de los productos básicos.
Sin embargo, la desproporcionada expansión del gasto en infraestructura generó una enorme capacidad ociosa, una burbuja en el sector de bienes raíces y una espiral de endeudamiento que podía tornarse inmanejable.
Todo ello generó la necesidad de frenar su expansión. Como resultado, la segunda mayor economía mundial se ha desacelerado apreciablemente y aunque logre evitar un ¨aterrizaje duro¨, su tasa de crecimiento convergerá hacia niveles mucho más reducidos.
A su vez, la marcada desaceleración de la economía china, en conjunto con la implementación de políticas de austeridad en Europa, el estancamiento de Japón y en general el mediocre desempeño de los desarrollados, ha provocado una disminución pronunciada en la demanda global por commodities y del precio de estas.
Si uno examina la evolución del precio de las commodities, resulta evidente que el boom de precios se extiende hasta 2011-2012, y que desde entonces, cuando comienza a ¨descomponerse¨ el motor de la economía china y entran en vigencia las políticas de austeridad en Europa, dichos precios comienzan su escalada descendente.
Es difícil pensar que un país tan pequeño como el nuestro vaya a salir indemne del final de este súper-ciclo. En 2014 las exportaciones de Nicaragua dependieron en alrededor de un 60% de seis productos básicos: café, carne, oro, azúcar, camarones y maní. Puede apreciarse que el único producto nuevo, en esta pobre ¨lotería de commodities¨, es el maní.
Desde su máximo en 2011 o 2012 hasta 2014, los precios de exportación del café nicaragüense se redujeron en 28.4%, los precios del oro en 16.6%, los del azúcar en 22.4% y los del maní en 34.7%. El precio de la carne se ha mantenido, pero su expansión está encontrando obstáculos derivados de la propia estructura de producción y procesamiento del rubro.
El resultado ha sido una manifiesta desaceleración de las exportaciones, desde tasas de crecimiento del 20%-30% hasta 2012, a las tasas nulas o negativas que predominan hoy.
A estas alturas del Siglo XXI, cuando restan pocas décadas para que termine el bono demográfico, resulta alarmante que el país continúe especializándose en unas cuantas commodities de bajo valor agregado, en las cuales se es ¨competitivo¨ principalmente debido al bajísimo costo de los factores y a que el precio de mercado no incorpora los costos externos de la producción de los mismos.
En las próximas décadas el país estará también enfrentando los embates del cambio climático, y estos mismos productos, junto a los granos básicos, serán los más expuestos a sus impactos – fuerte reducción en los rendimientos, en la disponibilidad de agua, y en las áreas en que el café puede subsistir.
Por ello, resulta cada vez más difícil entender por qué se continúan ignorando las implicaciones de continuar preservando, a a toda costa, la misma especialización productiva y exportadora de siempre.