Debo confesarles

Confieso que me resulta difícil entender por qué, en lugar de analizar con crudeza las tendencias prevalecientes en la economía global, en términos de la marcada tendencia declinante del precio relativo de las commodities y plantearse, con absoluta seriedad, la diversificación de la estructura productiva y exportadora del país, se continúa alimentando la ilusión de que la actual tendencia declinante es apenas “cíclica”.

Confieso que me resulta difícil entender por qué, en lugar de analizar con crudeza las tendencias prevalecientes en la economía global, en términos de la marcada tendencia declinante del precio relativo de las commodities y plantearse, con absoluta seriedad, la diversificación de la estructura productiva y exportadora del país, se continúa alimentando la ilusión de que la actual tendencia declinante es apenas “cíclica”.

Para ser claros, se me dificulta entender la razón por la cual se insiste, cuando restan apenas veinte años de bono demográfico, en que Nicaragua continúe especializándose en productos de bajo contenido tecnológico y bajísimo valor agregado, en los cuales se es “competitivo” principalmente debido al bajísimo costo de los factores, a que el precio de mercado no incorpora los elevados costos externos de la producción de los mismos, ni tampoco el país logra, en otros casos, siquiera compartir parte de la renta de los recursos naturales que incorporan dichos precios.

Se trata no solo de la apreciación que se tenga sobre lo que está ocurriendo con la demanda y el precio relativo de las commodities, sino, y sobre todo, sobre las implicaciones de seguir insistiendo en preservar la misma especialización productiva y exportadora de siempre.

Pero bien, refirámonos al boom de las commodities. Todo indica que lo que ha determinado el fin del boom de las commodities —el cual duró casi una década— ha sido la drástica disminución de las tasas de crecimiento, y la creciente acumulación de dificultades, de la economía de China, que han colocado en serias dificultades a países desarrollados como Australia, por el derrumbe de la demanda china del mineral de hierro, y a los países latinoamericanos más dependientes de las exportaciones a China, como Brasil, Perú y Chile.

Pero mas allá de eso, la marcada desaceleración de la economía china, y la drástica reducción en su apetito por commodities, ha provocado una disminución pronunciada en la demanda global y el precio de estas.

Si uno examina la evolución del precio de las commodities, resulta evidente que el boom de precios se extiende hasta 2010-2012, y que a partir de entonces, cuando comienza a “descomponerse” el motor de la economía china, dichos precios comienzan su escalada descendente —con una elevada volatilidad mes a mes y día a día pero con una tendencia declinante más que clara—, con un descenso medio aproximado de -30 por ciento desde entonces.

Es todavía incierto si China lograra incrementar el peso del consumo de los hogares para contrarrestar la caída en la participación de la tasa de inversión, si lograra evitar una caída, y como manejara la situación de sobre-endeudamiento de sus grandes empresas y gobiernos sub-nacionales, que compromete la estabilidad financiera de sus grandes bancos. Lo que sí resulta evidente es que las dificultades de la economía china se están acumulando, y que ello introduce un mayor grado de incertidumbre sobre la evolución de la economía global.

También resulta evidente que la fiesta de las commodities se acabó.

La evolución del precio de las commodities siempre ha mostrado una gran volatilidad, pero un análisis estadístico riguroso muestra que, al margen de ello, existen tendencias y grandes ciclos (súper-ciclos), que pueden ser identificados con bastante claridad.

José Antonio Ocampo ha examinado la tendencia a largo plazo del precio relativo de las commodities, y encontró varios “superciclos” en medio de la tendencia global declinante: el último coincide con el acelerado proceso de industrialización y urbanización de China, cuyo inmenso apetito por productos básicos desencadenó este último súper-ciclo, cuyo final estamos presenciando.

Nicaragua exhibe todavía una elevada dependencia de un grupo relativamente reducido de commodities, en muchos casos las mismas de hace medio siglo. Es difícil pensar que un país tan pequeño como el nuestro vaya a salir indemne del fin de este ultimo súper-ciclo.

*Economista

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COMENTARIOS

  1. Nestor
    Hace 11 años

    Simplemente Adolfo; nunca fue la voluntad del partido de gobierno dejar un legado sino apropiarse de lo mas con lo poco que podíamos incorporar a la economía interna y aprovechar al máximo la economía global, ahora la consigna es otra…preservar la economía global a costa de la maduración de la economía interna

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