Las propietarias de más de cincuenta talleres de rosquillas de la ciudad de Somoto y del municipio de Yalagüina, en Madriz, están listos para participar en el festival que se realizará el 21 de agosto, en el que se involucrará a todos los eslabones de la cadena productiva de esta industria, que pretende mostrar en un carnaval y una feria la innovación y la creatividad en la elaboración de estos productos.
Flora Ortiz, coordinadora de la Cooperativa Multisectorial (Gerson) de Somoto, explicó que la organización del festival se institucionalizó para el tercer viernes de agosto de cada año. “Nos estamos preparando con mucho tiempo en la organización de los trajes alusivos a las rosquillas que las jovencitas lucirán en las distintas carrozas en un carnaval y en una feria y en la que se expondrán todas las formas en que se elaboran estos productos”, dijo.
Doña Flora es propietaria del taller de rosquillas Las Delicias, que se ha destacado por su innovación y creatividad en la elaboración de rosquillas bañadas con mermelada o jalea de guayaba y coco, los palillitos y trocitos picantes (rosquillas con chile), las hojaldras y las rosquillas en miel.
El festival se realizará en uno de los costados del parque central de la ciudad de Somoto.
“Esta vez estarán participando los socios que conforman los eslabones de la cadena productiva y que son los que nos abastecen con las materias primas, como la cooperativa de tapas de dulce elaboradas a base de azúcar de caña, los queseros y los productores de maíz, entre otros”.
Doña Flora reconoció el apoyo que les brinda el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), para la realización de este evento.
“El festival de la rosquilla, a como le llamamos ahora, es una gran oportunidad para los propietarios de todos los talleres de esta industria de Somoto y Yalagüina, en Madriz, porque nos genera la oportunidad de incrementar nuestras ventas”, dijo Ortiz.
REDUCEN COSTOS
En los últimos cuatro años la mayoría de los talleres de rosquillas de Somoto y de Yalagüina, en Madriz, han logrado reducir los costos de producción adoptando procesos más eficientes, por ejemplo, han sustituido sus viejos hornos de barro por industriales, mejorando la calidad e inocuidad de sus productos, además de trabajar por obtener empaques y sus propias marcas que las identifiquen no solo en los mercados nacionales.
Se estima que en los diferentes eslabones que conforman la producción de rosquillas se generan más de 26,000 plazas de trabajo. “Solo los talleres de rosquillas empleamos más de cuatro mil mano de obra que nos generan en producción unos cincuenta mil dólares mensuales”, señaló Flora Ortiz.
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