Álvaro Taboada T.

Racismo: ¿única forma de exclusión social?

Sur-Carolina: Un joven drogadicto, racista a ultranza, “supremacista blanco” (una exigua minoría en Estados Unidos) masacró a feligreses y al pastor de una iglesia emblemática de la comunidad negra. La respuesta: Conmovedora. Los familiares de las víctimas ofrecieron cristianamente su perdón. El resto del país, sin colores raciales, se unió al duelo e inyectó más vigor a los generalizados esfuerzos anti-racistas. La horrenda acción del pistolero provocó reacciones opuestas a sus propósitos.

La sociedad norteamericana muestra un largo historial de racismo, particularmente contra los negros. Pero ninguna otra nación con similar composición racial ha sostenido una lucha tan prolongada y continua, ni ha pagado un costo tan alto en sus esfuerzos contra esta repudiable forma de exclusión social. En los años treinta (siglo XIX), los estados “norteños” prohibieron cualquier propaganda esclavista; la guerra civil anti-esclavista costó 629,000 muertos en una población (entonces) de 36 millones. Fue el conflicto más sangriento de la historia norteamericana. Y fue por la libertad. La lucha institucional contra el racismo ha sido lenta, muy lenta, pero incesante, en cierta manera propia de las instituciones que continúan mejorando evolutivamente en una nación nacida de la más exitosa de las revoluciones. El camino de las poblaciones llamadas hasta hace poco “de color” se ha abierto progresivamente: Reformas constitucionales (la # 13, 1865, prohibió la esclavitud); fallos de la Corte Suprema; estatutos, etc. Un ejemplo: En los años sesenta y setenta del siglo pasado se adoptaron duras medidas para la integración escolar. Esto obligaba a los niños a madrugar a las 4:00 o 5:00 de la mañana para viajar a alguna lejana escuela compuesta por otra mayoría racial (los blancos a escuelas negras y viceversa). Hoy existen leyes como la Acción Afirmativa, considerada por muchos una “discriminación al revés”, pues proporciona ventajas en los trabajos y admisión en escuelas y universidades a miembros de minorías raciales y/o étnicas, incluidos los latinos. Los esfuerzos continúan.

Sin embargo, cuando suceden actos horribles como el de Carolina del Sur, frecuentemente olvidamos el gigantesco esfuerzo institucional y social de los Estados Unidos para extirpar al racismo. Las críticas a veces son producto de la justa indignación, pero frecuentemente responden al propósito de atacar en cualquier oportunidad a los Estados Unidos. Es usual ver que si la policía comete actos de brutalidad inspirados por racismo, se los equipara a otros actos donde aquella usó legítimamente fuerza, pero el espacio impide detallar este asunto.

El racismo constituye una forma de exclusión social inhumana, pero no es la única: Existe otra más extendida e igualmente condenable y perversa: La exclusión cívico-política propia de los regímenes totalitarios y de los autoritarios. Muchos de los que rasgan sus vestiduras y solamente ven lo negativo del caso norteamericano, omitiendo la lucha antirracista e inclusiva de aquella nación, son o han sido co-autores, o seguidores, de las políticas de regímenes que han practicado (o practican) la exclusión político-ideológica, que conlleva: Capitis-deminutio cívico-política, cárcel, confiscación, tortura, muerte cívica o física del opositor al sistema. ¿Quién ignora los abusos y delitos de los Chávez y compañía, que racistamente llaman “rabi-blancos” (nalgas blancas) y “escuálidos” (blancos) a sus opositores; los asesinatos y la exclusión política del castrismo, que ha causado más de un millón de exiliados, o al sandinismo que causó más de 300,000 emigrados en los ochenta y que llama “c. rosados” a la juventud opositora? Para rendir frutos, la lucha contra la exclusión debe ser moralmente integral, sincera, constante, y debe reconocer honestamente los logros en cualquier nación para estimular sus avances.

El autor es Doctor (Ph.D) en Estudios Internacionales.

COMENTARIOS

  1. Carlos
    Hace 11 años

    Los oligarcas criollos nos quieren hacer creer que los USA son democraticos y libres. A veces me pregunto si no leen los periodicos y ven el Raciasmo, que los negros son baleados por la policia en las calles, que los inmmigrantes son perseguidos explotado humillados y evictos o encarcelados, que la gente pobre vive de caridad, y que las guerras en Libia, Iraq y el respaldo que dan al ISIS son crimenes sin nombres….El oligarca criollo se muere por besar los pies del Yanki, que descaro

  2. Jaime
    Hace 11 años

    El servil es aquel que cierra los ojos a lo que esta pasando en su propio pais y justifica los abusos que se estan dando, preguntale a la familia del joven de Rivas, o a los campesinos de Guinea si la policia en Nic no mata y desaparece, ve los videos de ayer sobre el abuso de autoridad, sino tuvieran miedo que esta llegando el fin de la dictadura y la guardia sandinistas, dejarian a los opositores demostrar su descontento, pero ya no es miedo, se esta volviendo panico para los piricuacos

  3. fernando
    Hace 11 años

    Este servil hace piruetas con la lógica para demostrar lo indemostrable, que es querer equiparar a Nicaragua con EU en cuanto a violaciones de derechos humanos a sus poblaciones. En Nicaragua, la policía no asesina a sus ciudadanos. Lo hacía cuando nuestros guardias eran entrenados en la base del canal de Panamá, pero eso se acabó el 19 de julio de 1979. El autor está ardido porque no hay forma de que su gente vuelva al poder, porque nadie los quiere en él en el país

    1. Zoila Baca
      Hace 11 años

      Fernando, el que en EEUU se den casos de policías delinquiendo, no significa que todos los policías sean asesinos. No generalices. El hecho de que vos estés pésimamente informado no da pie para que diga que todos los nicas lo estamos. En EEUU si los opositores a Obama salen a protestar pacíficamente, la policía no les cae a golpes. Tampoco se da el caso de grupos violentos encapuchados para apalear y robar a los opositores como en el orteguismo, mientras la policía se hace de la vista gorda.

  4. Juan Alvarado
    Hace 11 años

    Muy acertada su opinion.

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