La esperanza es que más temprano que tarde surja una situación que cambie la pasividad de todos los sectores de la sociedad nicaragüense ante el gobierno autoritario de Daniel Ortega. Pero mientras pasa eso, políticos y miembros de la sociedad civil reconocen que ese cambio es un proceso que hasta ahora va “muy lento” y con “miedo a la violencia”, porque nadie quiere más guerras en Nicaragua.
El coronel en retiro Hugo Torres considera que estamos en la etapa de un ciclo donde parece que “todo está perdido” y que “es inevitable tener que soportar una nueva tiranía”; sin embargo, explica que la realidad es más compleja que eso y no es tan fácil de descifrarla o entenderla.
Torres recuerda que la historia ha demostrado que todo cambia en un momento inesperado. “Al final de cuentas, más temprano que tarde, todas estas contradicciones se terminan resolviendo a favor de la causa de la libertad, porque la historia de la humanidad no tiene otra opción más que echar para adelante”, dijo el coronel en retiro, quien actualmente es diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen).
EVITAR LA CONFRONTACIÓN
Torres también recuerda que “la historia de Nicaragua es una historia de guerras civiles, con pequeños espacios de paz de 20 a 25 años”, entonces él considera que estamos en un momento en el que queremos evitar la guerra, pero el mismo “gobierno de Ortega está empujando hacia la confrontación”.
“En la medida en que (el gobierno de Ortega) va cerrando los espacios de lucha cívica, va dándole más opciones a la oposición violenta, pero los que hemos vivido las guerras y que hemos visto lo que significa para la vida de un pueblo: desgracia, sangre, división de la familia, empobrecimiento… tenemos la obligación de evitar al máximo una nueva confrontación”, dijo Torres.
Para el exdiputado José Pallais, esto es parte de una transición en dos sentidos: los grupos que se vienen acomodando al proyecto de Ortega —porque están recibiendo prebendas— y la transición de los grupos y organizaciones que están en contra del proyecto dictatorial de Ortega.
“Se está dando una nueva reorganización de todas estas personas que están en contra del proyecto orteguista y la búsqueda de nuevos métodos de lucha y nuevos métodos de articulación”, explicó Pallais, reconociendo que esto será un proceso lento.
El exdiputado también considera que “hay mucho miedo y uno de los miedos es perder la paz”, precisamente por las secuelas de las guerras civiles del pasado.
Molina mencionó a los movimientos que luchan por el respeto a los derechos humanos; los grupos que luchan contra la violencia hacia las mujeres; también están los movimientos ambientalistas que defienden el respeto al medioambiente y el derecho al agua. Molina también mencionó el movimiento campesino que está luchando por la defensa de la soberanía y el cual afirma es la esperanza para unir a todos los ciudadanos en la defensa de esa soberanía. Molina aclaró que la sociedad civil no debe ser tildada de opositores políticos, porque más bien son promotores de los derechos humanos y civiles.
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