Su gran control, su excelente cambio y el mejorado comando de sus lanzamientos, son herramientas ya conocidas sobre Erasmo Ramírez, que le han llevado a su actual desempeño con lo Rays de Tampa Bay.
Pero hay otro recurso que se debe sumar a las claves del lanzador nicaragüense, que el domingo obtuvo su séptima victoria de la campaña y la segunda consecutiva frente a los imponentes Yanquis de Nueva York, y es su capacidad de realizar ajustes en el transcurso del juego.
Que el brazo se queda un poco bajo a la hora de soltar la bola, que no se está rotando bien la cintura o que se perdió un poco el balance corporal, son desajustes que los lanzadores pueden presentar en el arranque de juego o el transcurso del mismo. No mejorar estos errores, marca el límite entre un verdadero lanzador y un simple tirador.
Pero Ramírez sabe ajustarse, tal como lo hizo el domingo, según relató el mánager de los Rays, Kevin Cash.
Hick (Jim Hickey, coach de picheo) y yo no estábamos frustrados, pero sabíamos que él no era su mejor versión, dijo Cash.
Pero alzamos la mirada y no habían carreras y solo un hit. Así que fue excepcional lo que nos ofreció, agregó el timonel.
Y es que después que se le llenó la casa en el primer episodio, el entrenador Hickey hizo una visita a la loma y dijo a Ramírez que su brazo se estaba quedando un poco alto, además, que necesitaba lanzar más bolas rápidas. El nica hizo los ajustes y el resultado fue el triunfo.
Esta no es la primera vez que se habla de un ajuste en el picheo de Ramírez durante un partido, pues el receptor René Rivera había señalado este mismo tema después del triunfo de Ramírez ante los Nacionales de Washington, equipo contra el que lanzó el pasado 15 de junio seis entradas en blanco de solo cinco hits.
EN GRAN MOMENTO
8 aperturas consecutivas de una o dos carreras permitidas, tiene Erasmo Ramírez desde el pasado 24 de mayo, cuando los Atléticos de Oakland le anotaron cinco.
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