El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, vio con buenos ojos que el cardenal Leopoldo Brenes destacara recientemente los aportes que el Gobierno ha hecho en infraestructura vial, calles, hospitales y escuelas, ya que según Báez “la Iglesia debe reconocer que no todo es malo y que también hay signos de bondad”.
“La Iglesia, que no es una institución política, debe propiciar, acompañar y favorecer todo lo que haya de bueno (…), pero eso no nos debe hacer olvidar los aspectos negativos que para nosotros son obstáculos al reino de Dios, todo aquello que atenta contra las libertades del ser humano, contra sus derechos fundamentales, contra una convivencia pacífica, contra una organización fundamentada en la ley y no en la brutalidad del poder”, expresó Báez.
El prelado agregó que la Iglesia tiene que denunciar en nombre de Dios las expresiones negativas que hay en la sociedad, “las manifestaciones del mal”.
Báez también señaló que en Nicaragua hace falta una política mucho más humana que ponga al centro de sus preocupaciones el bien común del país, las personas y el futuro de la sociedad. “Creo que estamos lejos de conseguir esto”, afirmó.
“El problema en Nicaragua más que político es ético. Cuando la política se vuelve un fin en sí mismo, cuando se vuelve un instrumento para ganar puestos, para tener buenos sueldos, para servirse de ella, estamos desvirtuando una de las formas de caridad más grande que hay en la sociedad”, argumentó el sacerdote.
Para Báez, la mala forma de hacer política en Nicaragua es la raíz de las tendencias autoritarias y totalitarias, así como del fraccionamiento en la oposición.