Todo pueblo debe conocer sus raíces, aceptándolo como “lo que es, es”. Sabiendo que si no fuera por ese origen no estuviéramos nosotros como personas, serían otros. Por lo general en toda familia tratamos de ocultar el lado humilde y tratamos de sobresaltar el lado “aristocrático”, al punto de creernos “criollos” y despreciar el lado indígena.
He observado que siguiendo este lineamiento se han emitido escritos relacionados sobre todo “a la crueldad” de nuestros antepasados indígenas o nativos de América, al punto de querer traer una cinta métrica y demostrar que estos eran más crueles que nuestros antepasados españoles. Los primeros hacían sus crueldades para satisfacer a sus dioses. Los últimos, a pesar de haber sido ablandados por el cristianismo y por la “civilización”, cometían sus crueldades motivadas sobre todo por la ambición.
Estos escritos que menciono son contraproducentes para la idiosincrasia del nicaragüense, debemos fomentar el orgullo de lo que somos y no el “ocultar” el lado humilde.
Siempre nacen personas con inquietudes indigenistas, a estos hay que fomentarles su inclinación, personas como los fundadores de todos los museos existentes en el país, como Nindirí, Juigalpa, isla de Ometepe, Granada, Chinandega, etc. Tenemos al General Alfonso Valle Candia, 1870-1961, (nieto del
Chelón), quien fue amigo personal de Rubén Darío e intercambiaba conocimientos con el alemán Walter Lehmann, a cuya memoria debo una disculpa al poner en duda su conocimiento acerca de que la palabra “Nindirí” era de origen chorotega-mangue y no náhuatl. Esta duda me fue aclarada gracias a la excelente labor del expresidente Bolaños con su Biblioteca Virtual, pozo de enseñanza para los nicaragüenses.
Masaya no tiene museo arqueológico, a pesar de ser “La cuna del folklore” y “Monimbó es Nicaragua”.
Esta sugerencia es para todas las ciudades del país, espero que nuestros hermanos sumus de Musawas tengan su museo, igual los miskitos y garífunas. De nuevo pido a las autoridades competentes “no dejemos morir la cultura rama”, sobre todo su lengua, la cual está agonizante.
También he leído escritos en los que denigran a los héroes populares de nuestra historia, primero: que en su definición el héroe debe ser “virtuoso” (¿quién que es humano no peca?) Segundo: a estos héroes populares los comparan con delincuentes comunes sin ninguna bandera idealista o política.
Otros escritos hacen referencia a que todo el que hable a favor de nuestros indígenas está a favor de la organización Alba… esos son otros cien pesos.
No dejemos al nicaragüense “hueco o vacío”, sobre todo a la juventud, que es la llamada a mantener la “acción en movimiento”.
Muchos miskitos se mezclaron con africanos que naufragaron o se amotinaron en el siglo XVII, otros con los llamados piratas europeos, así también con jamaiquinos.
Los garífunas son mezcla de africanos, taínos y de los belicosos y temibles caribes de las Antillas Menores. Siendo los sumos y ramas los menos mezclados o más puros.
Los españoles son mezcla de: tartesios, iberos, celtas, astures, vascones, un poco de griegos, fenicios, cartagineses (colonia fenicia), romanos, vándalos, suevos, alanos (de origen iraní), bizantinos y de visigodos. Siendo los últimos dominados por los musulmanes del Califato Omeya, cuya sede estaba en Siria, entre estos llegaron muchos bereberes del norte de África.
Toda esta combinación de etnias llevamos mezclada con la indígena de nuestro suelo la mayoría de los nicaragüenses.
España mostró su espíritu rebelde y ansias de libertad al oponerse a los romanos durante dos siglos que les tomó a los últimos dominar la península. Así también al desalojar completamente a los musulmanes en 1492. Años después hicieron lo mismo con las fuerzas napoleónicas.
El autor es ingeniero.