El cierre de otra válvula de escape

Las sociedades no son perfectas, sus gobiernos menos. Las políticas gubernamentales, que nunca se deciden en el vacío, tienden a beneficiar a algunos sectores e inevitablemente a perjudicar a otros.

La democracia republicana lo que pretende ante esta realidad es facilitar el equilibrio. Para eso diluye el poder. Cada uno de los poderes del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial, es independiente y a su vez se controlan entre sí; pero además la democracia republicana garantiza a la misma ciudadanía mecanismos directos de expresión: La libertad de elegir a sus representantes y administradores cada cierto tiempo; la libertad de asociación, movilización y expresión, entre otros.

La ciudadanía, que no es homogénea, tiene sus mecanismos de expresión en partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil, grupos de interés, organizaciones gremiales y hasta organizaciones de vecinos.

En el sistema democrático republicano de corte presidencialista, como en teoría —pero solo en teoría— tenemos en Nicaragua, la tarea del ejecutivo es precisamente ejecutar las políticas del Estado de tal manera que se garantice el balance que mantenga a la sociedad satisfecha en la medida de lo posible, eso se logra escuchando a la misma sociedad.

Una realidad ineludible, sin embargo, es que ni el mejor de los gobiernos puede mantener contentos a la mayoría de los ciudadanos todo el tiempo. Creer eso es creer una fantasía que nace en las mentes autoritarias.

Cuando surge un gobierno, un partido o un gobernante que se considera el dueño de la verdad y el llamado a dirigir —no a administrar la cosa pública— sino dirigir “al pueblo”, lo que surge es un gobierno autoritario.

El régimen que tomó el poder en Nicaragua en el año 2007 tiene esa mentalidad. El presidente inconstitucional y su esposa son los únicos iluminados, los que saben lo que le conviene al pueblo, el resto de los ciudadanos solo debe seguirlos.

Para lograr que solo su voz se escuche, el régimen va destruyendo los mecanismos de expresión y eliminando los derechos de los ciudadanos. No hay libertad de movilización contra políticas gubernamentales porque el que protesta se enfrenta a la violencia de las turbas; no hay libertad para elegir porque el sistema se ha transformado en una maquinaria oscura y fraudulenta: no hay libertad de expresión porque quien exprese una opinión contraria se enfrenta a las múltiples represalias de las que puede echar mano el régimen; y no hay libertad de organización, ni en un partido político ni en una organización de la sociedad civil porque se pagan las consecuencias.

El cerco a las organizaciones de la sociedad civil inició desde el 2007 y ha ido en dos vías, el avasallamiento interno y el bloqueo de la cooperación internacional a la que tenían acceso.

Con esto, los ciudadanos han perdido una importante fuente de expresión y de presión que a la vez sirve como válvula de escape. Además, el régimen no recibe retroalimentación, por lo tanto, ni que quisiera puede enmendar políticas erróneas.

Así, el descontento crece, no encuentra válvulas de escape y solo acumula presión. Hasta que lo inevitable sucede.

Editorial

COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    Vamos con lo mismo de siempre, sandinistas, y liberales es un problema que afrontamos todos los nicaragüenses, aquí no sé trata de eso,sino de construir una Nicaragua, progresiva, el poder lo tenemos cada uno de nosotros, somos los que elegimos,deberíamos de estar unidos, todos por una Nicaragua, prospera,no que se beneficien sólo unos cuantos,magistrados y ejecutivos del gobierno, ya sean de cualquier, partido., político.

  2. carlos latino
    Hace 11 años

    La presion va acumulandose poco a poco, los de mentalidad totalitaria son corruptos que piensan ellos son los magos y unicos cerebros capaces de gobernar a los pueblos con la ayuda represiva de las fuerzas armadas, ya sea policia o ejercito a los cuales se les da prebendas economicas igual que los magistrados que se burlan del pueblo al tratar de legalizar lo ilegal. Acaso no somos seres pensantes ? El totalitarismo es una esclavitud contra todas las razas no solo contra los pobres negros que s

  3. juan gea
    Hace 11 años

    Distinguidos, «cultisimos», «democraticos» y refinadisimos sres de la prensa, Uds ya tiene a su candidato para el 2016: En esta esquina Donald Trump

  4. fernando
    Hace 11 años

    El autoritario es el autor y cualquiera que piense como él. En una democracia la mayoría decide el tipo de gobierno que quiere tener, y el que se entrometa en eso es antidemocrático. Con su voto, el pueblo nica demostró que no quiere lo que el autor predica con pasión de «iluminado». El neoliberalismo solo produjo miseria en todas partes. ¿Para qué volver al pasado?.¿Quien quiere volver a usar cacao o maiz como moneda si ya existe algo mejor que se llama dinero»

  5. fernando
    Hace 11 años

    La «democracia republicana» es solo una trampa para robarle el poder al pueblo, que es quien tiene que tener el poder en una democracia. ¿Qué poder tienen los estadounidenses para decidir como se vá a administrar el presupuesto del país, la política internacional, y cualquier cosa importante? Eso lo deciden las grandes multinacionales, que son las que controlan a todos los poderes del estado. La tal división de poderes que el autor defiende, es una farsa.

  6. Armando
    Hace 11 años

    Y lo inevitable sucedera mas temprano q tarde, por lo cual pagaran por las consecuencias…cualesquiera que estas sean.

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