Tres hijos y un sobrino de Ana María Espino Requenes, de 54 años, asesinada junto a su nieta y empleada doméstica, estarían retenidos en la Policía y son sujetos de investigación, se conoció ayer extraoficialmente.
Sobre este crimen ocurrido el viernes por la madrugada en la vivienda de Los Espino, ubicada en el barrio San Lucas, zona B, en Acoyapa, Chontales, las autoridades policiales no han querido pronunciarse.
No se descarta que el móvil del triple asesinato sean rencillas familiares a raíz del asesinato de Guadalupe Sevilla, conocido como “Lupón” (esposo de Ana María Espino) hace aproximadamente dos años en una comarca de El Almendro.
Sevilla, en ese entonces, fue señalado de supuestamente cometer actos delictivos con miembros de su familia.
Las tres víctimas fueron encontradas con múltiples heridas causadas aparentemente por un cuchillo. Ayer se conoció que dos hijas de Espino Requenes, estaban en la casa cuando ocurrió el crimen, pero estas salieron ilesas.
Las sobrevivientes, de 14 y 18 años, tienen síndrome de Down.
Para esclarecer el caso, el equipo investigativo de la delegación policial de Chontales, trabaja bajo el mando del comisionado mayor Bayardo Rosales, con uso de la técnica canina.
SE ENSAÑARON
Los victimarios se ensañaron con las tres mujeres. Entre las 12:30 y 1:00 de la madrugada del viernes, los desconocidos cometieron el triple asesinato.
Ana María Espino fue estrangulada y usaron como arma un cuchillo, con el cual pincharon su cuello, más cuchilladas presentaban la doméstica Senayda del Rosario Fonseca López, de 16 años y Mayra del Carmen Sevilla Espino, de 20 años, una nieta a quien crió la señora.
Vicenta Espino Requenes, hermana de la víctima, refirió que después de que mataron a Guadalupe Sevilla, Ana María “se vino a vivir aquí, esto es horrible, triste doloroso, ella murió inocentemente y no sabemos por qué. La policía tiene que esclarecer, pero que se haga la voluntad de Dios y esto no se siga”.
Vicenta explicó que en la casa solo se hospedaban familiares “ella solo salía a su finca y volvía”, aseguró al señalar que Ana María procreo a seis hijos: las niñas con síndrome de Down y los varones de nombre Santos, Cándido, Salomón (quien es el cumiche) y Guadalupe. Los primeros tres vivían en sus fincas de El Almendro y el último en Acoyapa.
FUERON SEPULTADAS
La mañana de ayer los féretros de las dos mujeres de la familia Espino se encontraban en la vivienda, mientras los restos de la doméstica fueron trasladados por sus familiares hacia una comarca del Almendro. Los acoyapinos expresaron su conmoción y condena por los crímenes.
Yelba María Sevilla, una vecina, lamentó el sufrimiento que se ocasiona a una familia. “Ella era una mujer de casa, amistosa, lo sentimos y deben dar su merecido a quien lo hizo, debemos pegarnos a Jehová que es el único que puede hacernos cambiar”.
Epifanía García, amiga de la familia, dijo que “es un golpe tan duro porque mataron a toda una familia inocente e indefensa, sabíamos que desde la muerte de su marido tenían enemigos pero se empajaron en ellas, no entendemos porque ya se habían repartido la herencia, las tierras y ganado entre los hijos y a ella (Ana María) la dejaron en una finca cerca de Acoyapa”.
CONDENA VIOLENCIA
- Silvio Fonseca, vicario de Familia de la Iglesia Católica, condenó la ola de violencia que se está dando en el seno del hogar, donde los esposos matan con saña a su pareja, a veces en presencia de los hijos.
- “Nosotros condenamos ese hecho desde todo punto de vista, porque nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie, más un esposo que está en todo el deber de cuidar a la esposa, esta ola de violencia tiene que ir acompañada de una buena educación y la formación de la conciencia en la sociedad porque esos crímenes no hay duda que estremecen a la sociedad y no podemos ser indiferentes con lo que está pasando”, dijo.
- “Con estos hechos parece que estamos en un país de salvajes, vivimos en una sociedad marcada por la violencia, por el machismo”, refirió.
(Con la colaboración de Mabel Calero).
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