Leonel I. Poveda Sediles

Valora tu vida

A este respecto, siempre se abordan tres temas, el hecho de que en la empresa siempre nos exigen producir más, el tener que encontrar un equilibrio entre la profesión, la familia y la vida privada, con seguridad, hay muchos otros temas que podrían ser abordados; pero estos tres son los que más a menudo inquietan a las personas.

La presión a la que muchos hombres y mujeres están expuestos en su profesión es una realidad que no podemos ignorar. La presión viene de afuera. La empresa compite con otras, y, debido a la globalización, el apremio es cada vez más fuerte. Es más común encontrar empresas que bajan sus precios para poder competir, pero no siempre es posible producir con menores costos.

En este caso, las empresas tienen que concentrarse en sus valores. Estudios de economía empresarial muestran que la ganancia no se obtiene con base en el precio, sino con base en la fidelidad del cliente. Pero los clientes fieles están interesados en otros valores: confiabilidad, sinceridad, amabilidad, calidad del trabajo, justicia y capacidad de encontrar buenas soluciones.

El segundo tema es la relación del compromiso profesional con la vida familiar. Muchas personas no encuentran el equilibrio entre estos dos aspectos, porque la profesión les consume toda su energía. Y les queda muy poco tiempo para la familia. En ese caso, los rituales que cierran la puerta del trabajo son importantes para abrir la puerta de la familia. Si al estar en familia, todavía me preocupo por el trabajo, entonces no puedo dedicarme de verdad ni a mi pareja ni a mis hijos y percibo todo como una molestia o como una exigencia.

La presión a la que muchos están expuestos en su profesión es una realidad que no podemos ignorar. La presión viene de afuera. La empresa compite con otras, y, debido a la globalización, el apremio es cada vez más fuerte. Los clientes fieles están interesados en otros valores: confiabilidad, sinceridad, amabilidad, calidad del trabajo, justicia y capacidad de encontrar buenas soluciones.

Pero si cierro la puerta del trabajo con un pequeño ritual, por ejemplo, exhalando suavemente en el trabajo, o liberándose de él en el camino a casa, entonces puedo disfrutar a mi familia, no sentirme que mis hijos son una carga, sino como una parte del descanso. Puedo jugar con ellos y, al hacerlo, me libero de toda presión externa. También puedo dedicarle toda mi atención a sus preguntas y, a través de ellas, aprender algo nuevo para mi vida.

Además de rituales, también es necesaria una disciplina adecuada. La familia necesita la certeza de que llego a casa a una hora determinada. Una persona que tiene mucha responsabilidad en su empresa, casi siempre llega tarde a casa. Ante eso no hay nada que hacer, pero por eso es tan importante lograr dar una seguridad. Mi pareja debe poder confiar en que por lo menos una noche en la semana se la dedico y que nada me hará cancelar los planes que tenga. Son necesarios momentos “tabú”, que estén protegidos de las influencias externas y que no puedan ser alterados por los deseos y las expectativas de los otros.

Muchas veces falta la energía, estamos tan cansados por el trabajo que al llegar a casa casi no tenemos energía para hacer algo en familia. La falta de energía es una advertencia para cuidar más los propios límites. Sin embargo, el que sienta a mi familia como una carga o como una fuente de vitalidad depende de mi actitud. Si me alegro con mi familia, esta siempre me dará vigor.

Los jefes tienen un poder externo, pero el que yo me deje determinar por el interiormente depende de mí. El segundo camino sería entender al jefe: ¿por qué es así? Tal vez pueda encontrar en su miedo o en su inseguridad la razón de su comportamiento. El que lo entienda no significa que debo aceptar todo, más bien, esa comprensión me ayuda a tener más fortaleza cuando entiendo al otro, puedo ser leal a mí mismo, dejo que sea como es y no remito todos sus comportamientos a mí. Esto me da firmeza.

El tercer camino sería tener un nuevo trato con el jefe. Si interiormente estoy libre con respecto a él, puedo encontrar con creatividad formas de reaccionar ante sus actitudes. Algunas veces, el humor puede suavizar las otras cosas. Una pregunta que le haga puede causarle inseguridad. Lo importante es que al hacerlo esté en contacto conmigo mismo y con mi propia esencia y que no la deje enturbiar por el comportamiento de mi jefe.

El mayor error: darse por vencido.

El defecto más grande: el egoísmo.

La mejor distracción: el trabajo.

Los mejores maestros: los hijos.

El sentimiento más vil: la envidia.

El regalo más hermoso: el perdón.

El mayor conocimiento: Dios.

Lo más maravilloso del mundo: el amor.

“Hay algo más valioso que la estimación de los demás, la estimación propia” (José Martí).

El autor el licenciado en ciencias bancarios.

 

COMENTARIOS

  1. Cerebro de Mono
    Hace 11 años

    «El LLoron» de los años 80. Bueno el mensaje.

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