María Isabel Tiffer Alduvínrevela su afición por la literatura y lee uno de sus poemas publicado en la antología Soñadores ocultos, editorial Ayala-Corma. Tiene entre sus proyectos sus memorias de viajes por Europa. LAPRENSA/MAYNOR VALENZUELA

Cultura en el Kolschitzky

Con la lectura de poemas del libro Tierra sin tiempo del poeta Álvaro Urtecho Lacayo (1951-2007) se inauguró hace más de siete años el Cafetín Literario Kolschitzky, recuerda su fundadora María Isabel Tiffer Alduvín.

Con la lectura de poemas del libro Tierra sin tiempo del poeta Álvaro Urtecho Lacayo (1951-2007) se inauguró hace más de siete años el Cafetín Literario Kolschitzky, recuerda su fundadora María Isabel Tiffer Alduvín.

Fue un 12 de octubre del 2007 en Masaya, esa noche en el nuevo cafetín situado de la tienda de La Curacao cincuenta metros al oeste, se encontraban los poetas Pablo Centeno-Gómez, Iván Uriarte, Dagoberto Avendaño, Ritomar Guillén y otros de la UNAN-Managua”, dice Tiffer Alduvín.

Este hecho vino a significar un cambio en su vida, dejando atrás más de cinco décadas de viajes por países de Europa y otros. Este cambio fue en parte gracias a sus dos amigos, el poeta Urtecho Lacayo y Ricardo Llopesa.

Con Urtecho, entablaron una cercana amistad, él la animó a fundar el cafetín, espacio que ahora es dedicado a su memoria, reconoce Tiffer Alduvín. Lamentablemente Urtecho Lacayo —dos meses después de la inauguración— fallece por su mal de diabetes.

Al otro que agradece su apoyo inicial es al masayés Ricardo Llopesa, poeta, filólogo y periodista, a quien por suerte del destino conoció en París.

OCHOS AÑOS DE LABOR

Para octubre celebrará sus ocho años de fundación, dice con orgullo Tiffer Alduvín. En este local se han presentado libros de narrativa, recitales de poesía, conciertos de música y espectáculos de teatro.

Después de Álvaro Urtecho, el narrador y poeta Juan Sobalvarro presentó su libro Agenda del desempleado; y la siguiente Eduardo Estrada Montenegro, su crónica William Walker: Ilusiones pérdidas.

Luego Wilfredo Álvarez Rodríguez (1934-2012, integrante del trío musical Los Bisturices Armónicos), presentó su libro de cuentos El chorreador de asfaltos y otros cuentos. Y el poeta “Carpintero” Raúl Xavier García (1931-2013) su poemario La noche en llamas.

De los años posteriores, una de las presentaciones relevantes que recuerda Tiffer Alduvín fue un recital que realizó el poeta Ernesto Cardenal, organizado por el poeta Julio Valle-Castillo, en uno de sus cumpleaños.

“Tuve que cerrar las puertas, no había dónde sentar a las personas”, recuerda con orgullo esta entusiasta anfitriona de la promoción cultural.

Otros de esos grandes momentos fue cuando asistió la poeta Claribel Alegría para leer una selección de su poesía; y otro cuando el novelista Sergio Ramírez llegó para hablar de sus libros. A este local también han llegado poetas como el ruso Yevgueni Yevtushenko.

La gente ha colmado el espacio, por igual cuando han tocado músicos como Tránsito Gutiérrez y Eduardo Araica. O cuando se presentó el monólogo El conde Drácula tiene sida.

ORIGEN DEL KOLSCHITZKY

“Al cafetín le puse Kolschitzky porque un señor con este apellido fue el primero que fundó un cafetín en Viena que llamó La Botella Azul. S u nombre era Georg Franz Kolschitzky, él popularizó la idea del cafetín cultural en Viena donde surgieron muchos más”, comenta Tiffer Alduvín.

Kolschitzky era polaco y estuvo en contra de la segunda invasión turca en 1683. Usó sus habilidades de políglota en lenguas europeas para convertirse en espía de los austríacos.

Tiffer Alduvín ahora se reconoce como una de sus seguidoras en la promoción de la cultura y artes.

Su sitio web http://cafetinliterariokolschitzky.blogspot.com/ ha registrado una buena parte de sus actividades culturales.

En la casa de su padre Alberto Tiffer en Masaya recuerda Tiffer Alduvín llegaban el poeta Pablo Antonio Cuadra, Pedro Joaquín Chamorro y otros personajes. Habían discusiones de literatura y política nacional. Cuenta que realizó estudios de inglés, alemán e italiano, y algo de árabe, porque vivió en Estados Unidos, Austria, París y Argelia. “

Siempre me interesó la cultura de los países donde residí, como la de los pueblos de tuareg”, dice Tiffer Alduvín, quien estuvo casada con un austríaco, luego con el suizo Peter Bachmann.

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