Los aguaceros de la primera semana de junio dejan en evidencia que la ciudad capital necesita un plan urgente que haga que las inundaciones y la destrucción de los últimos días sean la excepción y no la regla. Es ya sabido por todos los capitalinos que basta un par de horas de lluvia para que el caos impere en Managua. Esta realidad, si no se toma con la seriedad necesaria, solo va a empeorar e irá en detrimento no solo de los más pobres —y desprotegidos— habitantes de la ciudad sino que de todos, y en un efecto dominó, limitará el desarrollo económico. La semana pasada se dio un debate en la Asamblea Nacional entre diputados orteguistas y del Parido Liberal Independiente (PLI) porque los primeros buscaban cómo sacudirse el impacto negativo de estas lluvias culpando a los “gobiernos neoliberales”, como lo hacen siempre que algo sale mal. Pero la verdad es que de los últimos 37 años, Managua solo fue gobernada por liberales durante 10, los otros 27 años ha tenido gobiernos municipales controlados por el Frente Sandinista. Y desgraciadamente, en los últimos ocho años la capital ha tenido el gobierno municipal menos eficiente y menos autónomo de los últimos 25 años, o sea que ha habido un retroceso. Pero aparte de ese hecho que sirve para desmontar la propaganda política, independientemente de que hayan sido liberales o sandinistas, en el mejor de los casos lo que han hecho los gobiernos municipales menos malos ha sido ejecutar proyectos aislados, que son acciones que no tienen suficiente impacto, o peor aún, resuelven un problema pero crean otro. Es el caso del proyecto para desaparecer las inundaciones que año con año se daban en los barrios Ayapal, Mirna Ugarte, Motastepe y otros sectores del Distrito Tres. Ahora esas aguas son depositadas en un hueco a 150 metros de la laguna de Asososca, que es una importante fuente de agua potable para los managuas. Expertos han advertido que esas aguas podrían contaminar Asososca. La ciudad cada día crece más, de manera más desordenada, y cada año es más vulnerable. Cualquier programa serio que se vaya a ejecutar debe tomar en cuenta la situación geográfica de la capital que a sus espaldas tiene las Sierras donde cada día hay más despale que no es controlado por ninguna autoridad Pero también ese plan debe tomar en cuenta de manera integral la modernización del sistema de drenaje aumentando su capacidad; es necesario contemplar la construcción de más micropresas que eviten que las aguas bajen a toda velocidad hacia el lago; así como ordenar con mano firme el desarrollo de la ciudad. Igual debe funcionar de manera eficiente un servicio de recolección de basura para evitar que los desechos vayan a parar a los cauces y otro plan que discipline a los habitantes para que, simplemente, pongan la basura en su lugar y no la lancen donde se les antoja como ocurre ahora.
En realidad, resolver esta situación es una tarea titánica pero una ciudad que se paraliza, colapsa y queda destruida cada vez que cae un fuerte aguacero no puede tener esperanzas de crecer y atraer inversión importante en el mediano y largo plazo, por ende, la pobreza de sus habitantes se perenniza. Resolver esto requiere de seriedad, compromiso, transparencia y eficiencia. Características que no tiene el actual liderazgo municipal.
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