Dale un pescado a un hombre y tendrá que comer un día, enséñale a pescar y tendrá por el resto de su vida. La Cooperativa Marcelino Méndez de la comunidad La Ballona, en estero Padre Ramos, Chinandega, le hace honor a ese proverbio. Con perseverancia y esfuerzo han venido trabajando desde 2012 para producir pargo lunarejo en jaulas y con la venta de este crear un negocio que mejore sus condiciones de vida.
5,000 alevines en cinco jaulas de engorde es la meta que se planteó la cooperativa para tener a finales de este año. Para ello invertirán el cuarenta por ciento del total de las ganancias obtenidas en esta cosecha.
María José Hernández es una de los 13 integrantes de la cooperativa. Nacida en La Ballona, a los seis años su papá la abandonó y posteriormente su mamá la dejó al cuido de su abuelita. Llegó hasta segundo año de secundaria porque se casó muy joven y tuvo que interrumpir sus estudios, pero desde que se fundó la cooperativa, su vida ha tenido un giro de 180 grados.
“Soy una María José diferente, ahora trabajo y tendré mis propios ingresos (ríe). Nos ha costado mucho, hemos trabajado fuerte y hasta me he enfermado. Nunca había tirado una cuerda para pescar, ahora sé capturar peces y conchar (colectar conchas)”, narró Hernández.
Sobre la jaula de pargos construida con tubos de metal, pernos, barriles de plásticos, malla y algunas tablas de madera, Hernández —mientras alimentaba a los peces jóvenes— contó como está alcanzando el desarrollo económico de su familia y comunidad.
“En el 2012 nos organizamos 16 personas con el apoyo de la Fundación Líder, el resto de la comunidad no quiso porque no creyó que podíamos lograrlo. Solo quedamos 13”, recordó.
Hace un año la cooperativa obtuvo su personería jurídica y con ello la concesión del área (cinco hectáreas en el estero Padre Ramos) para poner las jaulas, así como el permiso de comercialización para vender a un mejor precio los pargos.
Con la legalidad “nos sentimos escuchadas ante las autoridades, organizaciones y organismos de cooperación. Nos han dado respuesta rápido. Creo que solas, no sería igual”, dijo Hernández.
Aleyda Pérez, presidenta de la cooperativa, comentó que en la organización todos han notado el cambio de María José en los últimos dos años. “No iba a las reuniones, le daba pena, no le gustaba hablar y se ponía muy nerviosa. Ahora habla como lora y es la que cuenta muy bien lo que estamos haciendo”.
Además de capturar a los alevines (crías de los peces) cuando la marea está baja, los miembros de la cooperativa deben alimentar a los peces. La meta es engordarlos de 1 a 1.25 libras, por lo que es necesario alimentar a los pargos tres veces al día con cabeza de camarón fresca o dos veces al día con pele (alimento especial para peces).

LA PRENSA/ CORTESÍA AMIGOS DE LA TIERRA ESPAÑA
Trabajo rentable
El censo del sector pesquero nicaragüense, realizado en el 2011 por EcoPesca, evidencia que existen 2,500 pescadores, de los cuales más de la mitad pesca en mar abierto y otros mil lo hacen en los esteros. De estos últimos, el ochenta por ciento son mujeres jefas de hogar y están agotando las especies juveniles, los relevos del mar.
Para el especialista en iniciativas económicas sostenibles, Eduin Caballero de la Fundación Líder, la asistencia técnica cubana determinó que La Ballona es el mejor lugar para la implementación de estas actividades económicamente rentables, y tiene condiciones de turismo, manejo de conchas y reproducción de peces.
“Una jaula te genera seis mil dólares, ellas manejarán cinco jaulas, por tanto obtendrán treinta mil dólares cada seis meses, tiempo que dura una cosecha”, detalló Caballero, al tiempo que recordó que los costos de inversión se han calculado en un veinte por ciento de la ganancia.
El trabajo de organizar y promover el desarrollo de la cooperativa es un mérito compartido entre los miembros y el Proyecto EcoPesca, cofinanciado por la Unión Europea y ejecutado por Amigos de la Tierra España, Fundación Líder y Coddeffagolf, y ha significado un gran esfuerzo lograr que las comunidades costeras se interesen en el cultivo de especies de valor comercial.
EcoPesca tiene desde hace varios años incidencia en las comunidades marino costeras de Nicaragua, Honduras y El Salvador, que comparten el Golfo de Fonseca.
Estas iniciativas económicas han ido más allá de la mejora de ingresos en las familias, pues la fuerza de trabajo de la niñez y adolescencia se ha reducido en las actividades pesqueras, “en alianza con el Ministerio de Educación (Mined) y las Alcaldías, creemos que los niños y adolescentes deben estar en las escuelas, mientras los hombres y mujeres en las actividades de pesca”, expresó Caballero.
En marzo de 2015, la cooperativa obtuvo su primera cosecha de pargos lunarejos, y la comercialización de pargos a unos cincuenta córdobas por libra, con compradores locales o de acopio (comúnmente se vende a siete córdobas por unidad), representó unos ochocientos mil córdobas.

LA PRENSA/ CORTESÍA AMIGOS DE LA TIERRA ESPAÑA
Un mejor futuro
El cambio en la economía de la familia de María José ha sido notable. Hernández aseguró que con la pesca de su esposo hay momentos en los que sobreviven con 66 córdobas al día, “con lo cosechado quiero comprar mi terreno, quiero sentirme segura en mi casa, ya no tendré problemas de dinero para seguir estudiando y guardaré plata para los momentos difíciles”.
La joven pescadora y conchera lamenta no tener un nivel de escolaridad alto, pero eso no la detiene con sus sueños. “Quiero prepararme como guía turística, bachillerarme e ir la universidad”, asegura.
La implementación del cultivo de especies en el Golfo de Fonseca ha generado una integración trinacional entre Honduras, El Salvador y Nicaragua, así como la participación de instituciones nacionales como el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), el Instituto Nicaragüense de Pesca y Acuicultura (Inpesca), la UNAN-León, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Cuba, la Universidad Nacional de Costa Rica (UCR) y fondos de cooperación del PNUD, Helvetas, USA y Agencia Catalana.

LA PRENSA/ Cortesía Amigos de la Tierra España
Concha también en cultivo
Además de los pargos lunarejos, la cooperativa Marcelino Méndez, buscando como mejorar la calidad de vida y generar más ingresos económicos, también trabaja el cultivo de conchas en zoocriaderos, gracias a la asistencia técnica del especialista en cultivo de especies, Ángel Quirós, biólogo cubano, detalló Sander Martínez Malta, promotor de EcoPesca.
Aunque la producción de la concha negra es más compleja, pues hay que esperar 18 meses para su venta, esta no puede ir divorciada del cultivo de peces ni del turismo, menos en una zona como Padre Ramos que es una reserva natural.
Del 2011 al 2014 las conchas han ganado precio, su costo pasó de diez córdobas a 1.5 dólares por docena, esto en parte porque el mercado local y el de la capital están demandando la “Concha Golfina”, explican los miembros de la cooperativa.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A