Gonzalo Cardenal M.

La “Lógica” de lo ilógico

¡Es que todo el mundo lo hace!

¿Cuántas veces no hemos oído esa bendita frasecita? Siempre que les prohibimos algo o les negamos un permiso a nuestros hijos nos salen con esa cancioncita. Y estoy seguro que —si somos padres responsables— esa respuesta no hará variar nuestra decisión original, porque sabemos que el que muchos hagan una cosa no la convierte en correcta, segura o conveniente.

Pero lo curioso es que ese mismo raciocinio —propio de los niños— ahora lo estén esgrimiendo muchos adultos, y peor aún, los rectores de nuestra cultura contemporánea (muchos destacados intelectuales y líderes políticos) y con esa premisa legislan sobre los problemas actuales.

¿Qué pensarían ustedes si al observar la cada vez mayor corrupción de nuestra sociedad a todo nivel (los niños que se copian en los exámenes, los conductores que dan mordidas a los policías del tráfico, los empresarios que sobornan a los ministros, los ministros que aceptan los sobornos, los presidentes que se reeligen torciendo la Constitución o que cometen fraude al contar los votos, etc.) cambiamos las leyes por otras que digan que ya que “todo el mundo lo hace” ya que todo el mundo (o casi todo) es corrupto o ladrón, de ahora en adelante la corrupción es legal y legítima. Que ya que todo el mundo anda golpeando a sus esposas, de ahora en adelante este delito deja de serlo y se convierte en legal golpear a las mujeres. Que si los hombres son adúlteros, el adulterio es correcto. Y así sucesivamente con todas las debilidades de nuestros conciudadanos.

Si esto sucediera en este país, tendríamos que emigrar de él porque sería invivible.

Pues bien, eso ya está pasando aquí y en muchos otros países del mundo, especialmente en los más desarrollados.

Como casi todos los adolescentes y jóvenes ahora tienen sexo antes de casarse, en vez de buscar cómo educarlos en la abstinencia, en el respeto de sus cuerpos, en preservarse para el matrimonio, alcahuetamente tratamos de dispensarles en lo posible las consecuencias indeseables, ofreciéndoles los anticonceptivos. Y si esto falla, el aborto. Y hablando del aborto, el asesinato de los niños no-nacidos, cada vez en más lugares este crimen se ha convertido en legal y algunos gobiernos han comenzado a quitarles los subsidios (producto de los impuestos de todos) a las instituciones de salud privadas que se niegan a practicar el aborto, y obligarlas a despedir a los médicos que se nieguen a ser parte de ese genocidio, el más grande de la historia humana. Y todo con la excusa de defender los “derechos” de la mujer (?) como si la mitad de los niños asesinados no fueran niñas.

Yo supe de una mujer que acusaron de asesinato porque mató a su bebé recién nacido tirándolo a una letrina, pero si lo hubiera matado unos minutos antes de nacer, el Estado le hubiera hasta dado dinero para financiarle el aborto. En unos minutos de diferencia se hubiera convertido, en vez de asesina, en una ciudadana honorable.

¡Cuánto disparate! Esa clase de “lógica” yo la llamaría infantilismo, si no fuera por las trágicas consecuencias que conlleva, y peor aún, nos puede terminar llevando, si no detenemos su tendencia expansiva.

Una cosa positiva de este gobierno es que ha resistido con firmeza todas las presiones y amenazas que constantemente recibe de instituciones políticas y crediticias internacionales; de organizaciones feministas de la sociedad civil; y de médicos mercantilistas y antiéticos que exigen legalizar el mal llamado aborto terapéutico.

El autor es coordinador de la Ciudad de Dios

COMENTARIOS

  1. el carolingio
    Hace 11 años

    Muy Buenos articulos escribe,lo felicito.Sinceramente. Aunque ud. y yo y todo el mundo sabe que no basta esto. «Sentimos»,sin saber a ciencia cierta que estamos inmersos en un caos,en algo que no comprendemos y solo lo vemos pasar y criticar,pero nadie atiende ni entiende,las luminarias del presente siglo hablan,dictan,recomiendan y nadie parece atinarle a nada con positivism. Las fuerzas que no mueven no son las mejores aunquelloremos sangre a un Dios que no parece oir..se que nos oye,no…

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