Viviendo los espacios sin advertir,
el abrigo de los tiempos,
Afín te anhelé besar,
Lastimando los caminos.
Ánimo que la ansiedad nos formó,
Cometer tonterías,
Nos abandonó ahogados y alucinados,
de tantos ciclos.
Y una vida detrás de la tempestad,
Cuándo la crisis especula, lacera el inicio
Del espacio que se adhiere y pierde la quimera,
Como áspero y sublime no eterno.
Humedad de lo simple y ajeno,
Cuándo la ausencia deliberas y mancilla el destino,
Te ansié incluso intenso.
Del tiempo permitido,
Cuándo pretendía que era inmune.
Siempre afable vivo de tiempos,
que ahoga el sufrimiento.
Y lo eminente siempre,
En espera de lo celestial.
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