Aquí hay una realidad inamovible. Hay que dejar a un lado las palabras reiterativas e inexplicables como “garra y aguerrido”. León no es garra ni tampoco un equipo aguerrido, ahora son una realidad, funcionamiento colectivo, héroes improvistos, conjunto de momentos cumbres, con jugadas oportunas, bateo constante y picheo que alienta a la esperanza. Este equipo ha noqueado las dudas, su proyección es inminente, sin que las preocupaciones turben su sosiego habitual.
“Venimos de ganar nueve partidos en la temporada regular, eliminar al Bóer y a los Dantos. Este será nuestro año. Vamos por el campeonato”, indicó Daniel Miranda, mánager del conjunto occidental, quien ve a sus muchachos asfixiando a los matagalpinos en una serie que será la lucha por la coronación entre dos David. Los dos Goliat yacen en el cementerio, enterrados por los errores, flaqueza de los lanzadores e inutilidad en el madero.
“Este es un verdadero equipo, cuando unos fallan otros responden, estamos en la final y es ganancia, porque todo mundo pensaba que estábamos eliminados en la recta final y luego por las series eliminatorias que se nos venían encima. Pero no fue así, los dejamos callados”, explicó Sandor Guido, como el reflejo de un sentimiento que se acababa de desterrar.
Cómo explicar las joyas monticulares de Joaquín Acuña, en un juego completo a los Dantos y un amarre feroz al Bóer, el jonrón de Esteban Ramírez cuando iba de 14-0, los dos relevos monumentales y que terminaron en victorias de Eduarw Jiménez y los .466 de promedio de Sandor Guido, con siete hits en 15 turnos.
Ese pasado corto es lo que hace más grande su presente, y ahora son los dueños de todo, de los aplausos, gritos y cánticos de una ciudad histórica, que en ocho años había olvidado lo que era una final.
ESTADÍSTICAS
El conjunto de León anotó veinte carreras en las semifinales contra los Dantos; ligó 35 imparables y un cuadrangular, que fue de Esteban Ramírez empujador de tres carreras en el último partido. Los Dantos anotaron 34 carreras, conectaron 61 hits y el único jonrón que dieron en la serie fue el de Henry Burton, en el quinto juego.
6-3 es el récord de ganados y perdidos que tiene el León en la postemporada, sumando los duelos contra el Bóer y Dantos, equipos que fueron eliminados por León.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 B