Siendo Nicaragua un país con abundancia de recursos hídricos, obtener agua de calidad en estos tiempos es una meta que cada día se vuelve inalcanzable, pues tanto las fuentes superficiales como subterráneas están contaminadas, asegura Carlos Rivas Leclair, presidente del Instituto de Capacitación, Investigación y Desarrollo Ambiental (Cidea).
“Desafortunadamente somos conocidos y nos vendemos como la tierra de lagos y volcanes pero nuestras fuentes de agua tanto superficiales como subterráneas están sufriendo un grave y acelerado deterioro desde el punto de vista de la calidad. Si es en cuanto a las aguas superficiales me atrevería a decir que la gran mayoría de los ríos en Nicaragua están contaminados”, señaló Rivas.
La contaminación de las aguas superficiales en las comunidades es producto del uso de agroquímicos, fertilizantes, pero además hay una fuerte contaminación por heces fecales de humano y de animales.
Carlos Avilés Mena, presidente de Jóvenes Ambientalistas, manifestó que el tema de la calidad del agua potable es una de las mayores preocupaciones.
“No es lo mismo hablar de disposición que de calidad de agua, porque Nicaragua dispone de agua pero no de calidad, para nosotros es importante que estas aguas reciban tratamiento para que puedan ser utilizadas”, sostuvo Avilés.
El área más beneficiada con la calidad de agua es la zona urbana, una de las ciudades con mayor calidad de agua es la capital.
AGUA SUBTERRÁNEA
Las aguas subterráneas han perdido calidad con la explotación de la minería.
“En Somotillo, Villanueva, hay mucha minería y el agua se está contaminado por minerales pesados, una situación similar hay en León y Chinandega, donde el agua de pozo está contaminada con pesticidas desde la época del algodón”, dijo Carlos Rivas Leclair, presidente del Cidea.
En las comunidades rurales para poder consumir el agua lo que hacen es hervirla.
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