La gran pregunta que el exteniente coronel cubano, Juan Reynaldo Sánchez, se hacía en el último tramo de su vida era, “¿por qué los héroes de las revoluciones se transforman sistemáticamente en tiranos todavía peores que los dictadores a los que han combatido?” Sin encontrar la respuesta, Sánchez murió en su exilio de Miami el 27 de mayo recién pasado, a los 66 años de edad, víctima de un sorpresivo y fulminante cáncer pulmonar.
Juan Reynaldo Sánchez formó parte durante 26 años del cuerpo de seguridad particular de Fidel Castro, de los cuales en 17 fue su guardaespaldas y asistente personal. Eso le permitió conocer muchas intimidades del máximo líder de la revolución cubana, guardadas como secreto de Estado. Pero fueron reveladas por Sánchez después que en 2008 logró huir de la isla como balsero y con la colaboración intelectual del periodista francés Axel Gyldén escribió el libro titulado La vida oculta de Fidel Castro .
Sobre esto LA PRENSA publicó el 11 de marzo del presente año un artículo del periodista Eduardo Cruz, titulado La “barba” de Fidel en Nicaragua, en referencia a que Reynaldo Sánchez explicó en su libro que la intervención de Castro fue vital para que el FSLN tomara el poder en 1979 y describió el funcionamiento de los campos de entrenamiento en Cuba para guerrilleros extranjeros, entre otros los sandinistas de Nicaragua.
Sobre la enorme riqueza de Fidel Castro algunas de las revelaciones de Sánchez ya se conocían, o sospechaban. Inclusive la revista Forbes lo incluyó entre las personas más ricas del mundo, pero nadie de su entorno más cercano lo había confirmado antes. Reynaldo Sánchez reveló, por ejemplo, que Fidel Castro es dueño de la isla privada Cayo Piedra, calificada como paradisíaca por quienes han tenido el privilegio de conocerla. Posee varias cuentas bancarias secretas, tiene una marina con yates, es dueño de más de veinte mansiones, una mina de oro, una fábrica de quesos para su uso personal; y tiene a su disposición numerosas criadas y cocineros elegantemente uniformados.
Reynaldo Sánchez, quien además de militar era licenciado en Derecho, graduado en cursos de espionaje y contraespionaje, cinturón negro en artes marciales de judo y karate y tirador de élite, dijo a un periódico español que dejó de creer en Fidel Castro desde 1989. Eso fue cuando escuchó una plática del líder de la revolución cubana con el entonces ministro del Interior, José Abrantes, en la que le quedó claro que estaba involucrado en el narcotráfico internacional. Esperó un tiempo para pedir su retiro, hasta que lo hizo en 1994 cuando solo tenía 45 años. Esto fue considerado sospechoso por sus superiores y lo encarcelaron dos años, acusado de “insubordinación”.
La muerte de Juan Reynaldo Sánchez a causa de una enfermedad terminal repentina, ha hecho sospechar al exilio cubano que el régimen castrista podría haberlo hecho asesinar. Pero probablemente esto nunca se sabrá, de la misma manera que Reynaldo Sánchez no encontró respuesta a su gran pregunta, de por qué los héroes revolucionarios —en Cuba, Nicaragua y todas partes del mundo—, después que toman el poder se convierten en tiranos peores que los dictadores que combatieron.
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