“Somoto es más que rosquillas”, es una de las expresiones con las que promueve a su ciudad a través de las redes sociales la famosa comunicadora en asuntos laborales Hada María Morales, el rostro nicaragüense que está en los principales medios de comunicación hispanos en el sur de la Florida, a nivel nacional e internacional, haciendo lo que mejor sabe hacer, educar.
La consejera laboral se ha convertido en una de las figuras más sobresalientes Estados Unidos, informa y educa a la comunidad hispana para lograr el éxito laboral. Ella aprovecha cualquier oportunidad que se le presenta para hablar de su Somoto querido.
Somoto, ciudad norteña que se ubica a 216 kilometros de la capital es la cabecera departamental de Madriz. Es conocida como “la ciudad de los burros” por la abundancia de ese animal en las calles, una tradición que va en descenso. Además, Somoto es popular por sus múltiples talleres de alimento artesanal como las rosquillas, famosas por su sabor.
“Somoto es más que rosquillas”
“Me molesta que a Somoto solo lo relacionan con rosquillas. Somoto tiene mucho talento y a la gente se le ha olvidado que ha sido cuna de grandes educadores, músicos, servidores sociales y cuando uno les dice a las personas que es de Somoto, lo primero que te dicen: Ah, el lugar de las rosquillas, por eso mi eslogan es que Somoto es más que rosquillas, y cuando hago el comentario lo acompaño con una fotografía de personajes somoteños que han hecho cosas estraordinarias”, comenta Morales.
Entre los personajes que han hecho aportes a la comunidad está su abuelo don José Antolín Talavera, él llevó la cámara fotográfica, la imprenta, el fonógrafo, todas las novedades tecnológicas a inicios del siglo pasado.
Morales dice que Somoto es también cuna de grandes intelectuales y educadores como doña Mercedes Alfaro, Víctor Manuel Talavera Tercero, María Ernestina Talavera Tercero, Isabel Talavera Tercero de Armijo, Efraín López del Valle, Edmundo Díaz Ríos, Luz Danelia Talavera, Víctor García Corrales, Evenor García Corrales, entre otras personalidades de esa ciudad.
La consejera salió de Somoto cuando tenía 12 años, en 1978. Pero a Somoto dice tenerlo tatuado en el corazón. “Recuerdo que caminaba contenta por las calles, todo mundo se saludaba, gente divertida, si supieras la lista de los apodos que tengo guardada porque en Somoto no se salva nadie de que alguien le plante un apodo a otro, y la gente no se enoja porque es parte de la idiosincrasia del pueblo”.

La imagen de Somoto permanece viva en su memoria, vivir en esa ciudad fue una de las etapas más felices de su infancia. “Cuando pienso en Somoto me acuerdo de los peregrinos con la Minita, era una viejita y hacíamos esa actividad en Navidad; recuerdo los viajes a la finca a tomar leche al pie de la vaca, me hace falta el saludo de la gente, los burritos en las calles, las carcajadas de la gente en las tertulias en las esquinas, y las montañas”, recuerda Morales.
Somoto es conocida también como la ciudad de la Amistad, porque sus habitantes son gente contenta, extrovertida y cálida. “Esa parte extrovertida de los somoteños me ha servido para desarrollar y aprovechar lo que Dios me ha dado a través de los medios de comunicación en el Sur de la Florida y a nivel internacional”.
También habló de la belleza turística del Cañon de Somoto, es otra prueba que Somoto ofrece más que rosquillas.
Hada María está orgullosa de sus raíces, se identifica como somoteña pero nació en Managua, el acento somoteño es parte de lo que la identifica, “hablamos con música, he logrado mantenerlo porque me resisto a perder mi identidad”.
Se dedica a la actividad comunitaria en el sur de la Florida, a través de la organización Comunidades en Acción. “Proveemos servicios de salud, paquetes de alimentos, y la parte que me corresponde es la laboral, brindando información y ubicando a los trabajadores en puestos de acuerdo a las necesidades y demanda”.
La nicaragüense es conferencista, escribe para varias publicaciones y es autora de ocho libros, actualmente se dedica a escribir su novena libro en el que abordará el tema del matrimonio duradero.
Para ella la clave del éxito es poner en primer lugar la fe en Dios.