Mientras el sol sale tímidamente en Masaya, unos hombres vestidos de azul se aprecian sobre las calles. Son los encargados de hacer “el trabajo sucio”. Ellos son parte de los más de cien trabajadores de la Alcaldía que a diario se encargan de limpiar la ciudad.
La labor de mantenimiento y limpieza de algunos lugares y calles no es fácil para los trabajadores, pues día a día están expuestos a contraer enfermedades infectocontagiosas. Los riesgos son latentes.
Los trabajadores se quejan porque la mayor parte del tiempo la Alcaldía de la ciudad, administrada por el sandinista Orlando Noguera Vega, no les provee de mascarillas, guantes, además que las escobas se mantienen gastadas, los rastrillos en mal estado, lo que ocasiona que el trabajo sea doble “y cuando vos vas a pedir (a la municipalidad) te dicen que no hay (dinero) en caja chica y yo creo que esta Alcaldía siempre ha sido rentable”, dijo el trabajador Abner Sánchez.
Otra de las situaciones con las que tienen que lidiar estos obreros es que una vez que limpian las calles que les corresponden, muchas personas tiran nuevamente basura y deben trabajar doble pues algunos supervisores que se van a sus casas a merendar o a realizar alguna diligencia, una vez que regresan obligan a los trabajadores a volver a limpiar el lugar.
“Él (Noguera) castiga a los trabajadores, no soportamos la situación porque el alcalde juega con nosotros. Aquí necesitamos guantes, mascarillas, agua y un botiquín (de primeros auxilios). Los únicos días que el alcalde viene a asomarse, son el Día de las Madres y el Día de los Difuntos. En este lugar vienen antisociales, necesitamos policías (municipales), porque se roban las cosas que la gente pone en las tumbas (de sus deudores), comenta Luis Ramos, trabajador de limpieza y mantenimiento del cementerio de Monimbó.
Las condiciones en que laboran los trabajadores de limpieza los exponen a enfermedades como la micosis —enfermedad infecciosa producida en la piel producida por hongos—, así como la tuberculosis (TB) u otro tipo de enfermedad, según comentó una especialista consultada que prefirió el anonimato.
“Hubo el caso de un trabajador de la Alcaldía que se pinchó con una aguja y adquirió el VHI. A raíz de eso el Silais dijo que pasarían recogiendo la basura especial en clínicas dentales y laboratorios. Sin embargo muchos de estos echan las agujas en la basura normal y ese es el mayor riesgo. Un muchacho trabajador resultó con diabetes, porque va a traer el carretón a las cuatro de la mañana, y pasa todo el día sin comer. De modo que son diferentes patologías que pueden padecer por la falta de protección”, dijo la especialista.
“Muchos compañeros aquí en el cementerio caminan enfermos, por lo menos yo tengo un padecimiento en mis huesos, de pronto (siento) dolores en todo el cuerpo y es por los contaminantes de aquí, el cementerio”, agregó Abner, quien da mantenimiento al camposanto de Monimbó.
El trabajador Eddy Hernández dijo que la mayor parte del tiempo no hay carretones en buen estado y si los reparan a los pocos días se vuelven a dañar. “Estamos mal, porque no contamos con agua potable para tomar, ni servicios higiénicos. Aquí trabajamos en condiciones antihigiénicas, por eso trabajamos solo seis horas. Nosotros cumplimos con nuestra labor de limpieza”, subrayó Hernández, quien labora en el vertedero del mercado municipal Ernesto Fernández.

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NI SIQUIERA GUANTES
Los trabajadores también lamentan que muchas veces cuando tienen algún padecimiento, no recurren a las clínicas previsionales en las que están asegurados, porque la atención es deficiente y solo les dan alguna acetaminofén o un jarabe. Para que estos trabajadores puedan obtener jabón o papel higiénico es una lucha, además que no cuentan con agua potable.
“El guante te protege solo cuatro horas, ellos ni mascarillas usan y la basura se descompone y eso te va a los pulmones y a largo tiempo te provoca una TB. En caso de los trabajadores del cementerio es que si andan alguna herida, hay una bacteria que se llama seudomona que come los tejidos”, dijo la especialista.
Recomendó que deben usarse guantes gruesos que son de color amarillo y mascarillas que tienen tres filtros para que la descomposición de la basura no penetre. Esta realidad se ha visto reflejada cuando estos trabajadores protestan y hacen paro de labores para que la comuna les cumpla con lo convenido en el convenio laboral, solo de esa manera son escuchados, aunque luego de unos meses la situación continúa igual. En reiteradas ocasiones se buscó la versión del alcalde Noguera, pero fue imposible.
Silvio Navarro, delegado del Silais de esta ciudad, indicó que a ellos no les compete vigilar por la seguridad de salud de los trabajadores, pero sí se coordinan con las clínicas y laboratorios para que estas sepan tratar los desechos cortopunzantes y la sangre. “Nosotros no hemos tenido denuncias sobre el mal trato de los desechos y si es así nosotros actuamos y no cerrarle, sino darle las debidas recomendaciones, pero si continúa entonces tomaríamos medidas”, agregó.

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En reiteradas ocasiones se buscó la versión del alcalde Noguera, pero fue imposible obtenerla.
115 trabajadores se encargan de limpiar 110 barrios de la ciudad de Masaya. Se estima que 215 toneladas de basura recogen a diario.
LAMENTABLE SITUACIÓN
Sergio Rosales, concejal opositor, consideró lamentable la situación en que laboran estos trabajadores, porque no se les provee de las condiciones necesarias para proteger su salud “mucho menos que sean eficientes en sus labores.
Hay deficiencias porque consideramos que no se les presta la debida atención, creo que ellos deben de presionar para que se les cumpla a cabalidad el convenio colectivo y estoy seguro que hay fondos (financieros) suficientes para comprarles los medios necesarios, creo que el gasto sería mayor si un trabajador se enferma, por la medicina y pérdidas de horas laborables”, agregó el concejal.
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