Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío, nació en Ciudad Darío, Matagalpa, 18 de enero de 1867 y murió en León, el 6 de febrero de 1916, máximo representante del modernismo literario en la lengua española. LA PRENSA/FOTOS: ARCHIVO

Visita en Guatemala

Hace un siglo, el 20 de abril de 1915, regresó a Guatemala Rubén Darío, después de 24 años, procedente de Nueva York.

Hace un siglo, el 20 de abril de 1915, regresó a Guatemala Rubén Darío, después de 24 años, procedente de Nueva York. Permaneció en el país, bajo protección del presidente Estrada Cabrera, hasta noviembre, cuando su esposa Rosario Murillo —cuya relación fue distante y tormentosa desde el matrimonio (1893) que no pudo deshacer, después del fallecimiento de Rafaela (1893)—, lo llevó a Nicaragua, en donde murió el 6 de febrero de 1916.

El Diario de Centro-América (22/4/1915) destacó su llegada: “Como saben nuestros lectores antenoche ingresó a esta capital el poeta Rubén Darío. Gran número de personas entre intelectuales, estudiantes, profesionales y periodistas, le acordaron un recibimiento cordial en la Estación.

En el momento en que bajaba del carro-salón, se adelantó el teniente coronel don Eliseo Martínez, edecán del señor presiente constitucional de la República y en nombre de este le dio un saludo de bienvenida, invitándole a ocupar un landó, que lo condujo al Hotel Imperial, donde fue instalado en un lujoso apartamento que de antemano se le había preparado.

EL JOVEN MIGUEL ÁNGEL ADMIRADOR DE DARÍO

Al retirarse el teniente coronel Martínez, Darío le rogó “significara al Sr. Estrada Cabrera su profundo agradecimiento por todas las atenciones con que le distinguía”. En el hotel muchos querían saludar al reconocido poeta. Entre ellos el joven Miguel Ángel Asturias (1899 -1974) de 16 años, quien después escribió El Señor Presidente (1946).

En la novela, el Premio Nobel de Literatura 1967, narra sobre los carteles que llaman a la reelección lo que “despertó el entusiasmo de cuantos se encontraban en la cantina; hubo vivas, aplausos, gritos y a pedido de todos habló un desguachipado de melena negra y ojos talcosos. “Patriotas mi pensamiento es de Poeta, de ciudadano mi lengua patria!…” y se extiende en elogios a Estrada. “Millares piensan que puede ser Chocano”.

Es posible también que Darío (“viejo, feo, gordo y triste, Autorretrato a su hermana Lola , 1904). Darío no iba por las calles haciendo propaganda política y lo más probable es que Asturias esté pensando en algún poeta guatemalteco. Talvez sea inspirado en Máximo Soto Hall, escritor afín al dictador.

Al utilizar otros calificativos como “el prohombre de Nitche, el Superúnico”, suena a Chocano, poeta con inclinaciones fascistas, pero también a Soto.

Sofá que le regaló el presidente de Guatemala,  Manuel Estrada Cabrera, a Rubén Darío en 1915, cuando el poeta regresaba enfermo de Nueva York.
Sofá que le regaló el presidente de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera, a Rubén Darío en 1915, cuando el poeta regresaba enfermo de Nueva York.
LOS ELOGIOS

La novela, entre ficción y realidad, es posible que no se refiera a uno de ellos, sino que conjugue en el anónimo personaje, su percepción de varios, incluso la que pudo causarle Darío al autor, de admiración y rechazo, por los calificativos y poemas (Mater Admirabilis y Palas Athenea) con los que se refirió al dictador.

En la entrevista dijo: “He sido siempre sincero partidario de la paz. La idea de la matanza y el exterminio, la de pueblos y razas que se odian y acometen, conturban mi espíritu… en París… me encontraba, cuando estalló la guerra. Naturalmente la empresa editora de Mundial interrumpió sus trabajos (…/…) Los que laboraban ya con el cerebro, ya con el músculo, fuéronse camino de la guerra, a ofrendar sus vidas”.

“En Noviembre llegué a Nueva York. Bajo los auspicios de la Hispanic Society of America y de la Sociedad Geográfica leí mi poema Pax, (…/…). Estuve gravemente enfermo de pulmonía en Nueva York… Como hijo de estas tierras centroamericanas, sentí satisfacción cuando en países extranjeros oí voces de elogio (…/…). La labor del señor Estrada Cabrera es bastante conocida (…/…) es un brillante impulsor de la instrucción popular (…/…). La institución de la Fiestas de Minerva, dedicadas a la niñez y a la juventud estudiosa, honra al Gobernante guatemalteco”. (…/…) “Muy pronto el gran poeta hará una visita de cortesía al señor Lic. Estrada Cabrera (…/…), con el objeto de expresarle de viva voz su agradecimiento por las atenciones con que le ha honrado y de tener la satisfacción de tratarle personalmente” (Museo y Archivo Rubén Darío (León) conserva un sofá que Estrada le regaló en su visita).

Un viaje sin recursos

Su estadía en Guatemala (20 abril-23 nov.) fue incómoda y humillante desde el punto de vista personal, sin recursos, agravada su salud, obligado a expresarse con simpatía hacia el gobernante que pagaba sus gastos y lanzaba su cuarta reelección.

En Nueva York fue persuadido por Soto Hall, e influenciado por amigos como Santos Chocano, escritor peruano y colaborador de Estrada, y el cronista Enrique Gómez, para ir a Guatemala.

El astuto político saldó viejas deudas, aprovechó su prestigio para su propósito; las críticas del poeta por el papel que desempeñó en el derrocamiento del presidente Zelaya (1909) fueron cobradas con creces.

Cultura Guatemala Rubén Darío visita archivo

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